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21 de febrero de 2013

Vending de juguetes eróticos, ciencia porno y los secretos de Jane Fonda



El vending de juguetes eróticos no es ninguna novedad.
Imagino que al periodista de turno, de vacaciones por Valencia hace dos años ya, le sorprendió ver una máquina que vendiera productos propios de una tienda erótica y decidió hacer un mini reportaje, el tema es que estas máquinas lo que menos venden son consoladores, más bien mini vibradores, masajeadores, lubricantes, bolas chinas y condones.

Además al ser máquinas expuestas a todos los públicos, poco sexo se ve en ellas, más bien se ven obligados a cuidar el envasado de los productos para evitar imágenes explícitas. Más bien se trata de un buen ejemplo sobre cómo está cambiando la sociedad española, ¿o acaso alguien se hubiera imaginado una máquina de estas en plena calle en los años ochenta?.

Ciencia y porno se unen una vez más

Los tiempos cambian y las tecnologías avanzan, la ciencia no cesa en su afan por investigar y cómo no, el sexo siempre interesa. Estos días atrás ha tenido bastante relevancia en la red una serie de imágenes que no son otra cosa que radiografías de sexo explícito: besos con lengua, genitales, sexo oral, etc.
Para los que aún albergaban alguna duda, en estas radiografías queda claro que el pene no tiene huesos…

Los secretos de Jane Fonda

Y sin dejar de lado el mundo de la ciencia, nos enteramos que Jane Fonda, una de esas mujeres empeñadas en nadar contra la corriente del paso del tiempo, anda tomando pastillas de testosterona para mantener intacto su deseo sexual.
Ella tiene 73 y su marido 69, imagino que si ella se administra testosterona, con su marido hará lo propio e incluso le colará alguna “pastillita azul” en las comidas con el objetivo de seguir follando con veinteañeros.
No obstante, tras varios años tomando testosterona al final ha tenido que relajarse, ya que uno de los efectos colaterales es que le provocaba acné adolescente… es de traca.

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