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23 de enero de 2013

Masaje del Lingam


Lingam o linga es una representación de la deidad inda Shiva, y también ha sido considerado un símbolo de la energía creativa masculina. Con frecuencia se representa junto al Yoni, símbolo de la energía creativa femenina. La unión de lingam y yoni simboliza la unión de lo masculino y lo femenino, y el origen de todas las cosas vivas.

Tanto lingam como Yoni son palabras en sánscrito, una antigua lengua de los brahmanes que aún hoy en día es una de las tantas lenguas oficiales de la India. El masaje del lingam se enmarca dentro de las técnicas tántricas encaminadas al auto control, que nos ayudan a conocernos mejor física, emocional y espiritualmente, dejando el orgasmo como un objetivo secundario.
El objetivo del masaje del lingam no es alcanzar un prolongado y agotador orgasmo, su objetivo es la relajación del hombre, ayudarlo a controlar mejor sus sensaciones y que conecte con su parte más sensible.
El momento más apropiado para hacer un masaje lingam es después de un baño relajante, e idealmente unas horas después de la comida, para que la digestión no interfiera con el ejercicio. Durante el ejercicio ambos deberán mantener el contacto visual, y el hombre deberá permanecer relajado, para ello lo mejor es respirar profundamente.
Si jugamos el juego realmente puede ser muy divertido y placentero, simplemente tendremos que crear una atmósfera cálida, con una luz tenue, y el aroma apropiado. Lo ideal es que el hombre se encuentre recostado sobre unos cojines o almohadas, con las piernas abiertas y ligeramente flexionadas, lo más relajado y cómodo posible. Puede ayudar también el poner alguna música relajante de fondo.
Para la masturbación o, mejor dicho, el masaje del lingam podemos usar algún lubricante para masturbación o algún aceite para masaje, ya que en la sesión no estará incluida la felación…
Aplica el lubricante o el aceite a tus manos y comienza lentamente a acariciar y masajear los testículos, para luego bajar al área del perineo – ubicada entre el ano y los testículos –. A continuación nos ocupamos del lingam o pene, el cual masajearemos variando la presión y la velocidad.
Debes presionar la base del pene con una mano, mientras deslizas la otra arriba y abajo, tras varias repeticiones puedes cambiar de mano y volver a repetir el ejercicio. Otra opción puede ser masajear la punta del pene como si ordeñaras un ubre o exprimieras algún cítrico, pero sin presionar demasiado.
Si lo ambos lo deseáis, aprovechando que tienes los dedos lubricados, puedes masajear el lingam con una mano mientras con la otra estimulas su ano, introduciendo uno o varios dedos para poder estimular su próstata.
Si durante el masaje del lingam adviertes que tu hombre se va a correr o él te lo dice, entonces debemos parar unos instantes el masaje, quizás a él no le guste demasiado este cambio de planes, pero recuerdale que el objetivo no es el orgasmo ;)
Pues eso es todo, espero que lo disfrutéis, he tratado de contarlo sin emplear todos esos términos místicos que usan las web esotéricas que hablan de tantra, donde uno parece que en lugar de agarrar un pene fuera sujetar un cetro mágico que le trasladará a un universo paralelo donde el espíritu alcanzará el éxtasis…

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