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31 de enero de 2012

Los sí y no del sexo anal

30 de enero de 2012

Los misterios del sexo anal

29 de enero de 2012

Relato erótico de la semana: La alumna y el profesor, tercera parte.





Anabel se lanzó y besó al profesor. Nuria se quedó en blanco mirando a su compañera de clase, no se podía creer lo que había echo...Esta se la agarró y empezó a meneársela antes de introducírsela en la boca, mientras que miraba a su amiga. Siguió hasta que noto como su profesor se  corría en su boca, al acabar se incorporó, los miro a los dos y dijo:
- A partir de ahora esto es cosa de tres.- mientras soltaba una sonrisa picarona.


Nuria no creía lo que veía ni lo que oía, estaba aun excitada, pero también muy furiosa. Antes de que pudiese reaccionar ante aquella situación Anabel se había lanzado sobre ella y había empezado a besarla mientras le introducía un dedo. Nuria se la quito de encima de un empujón.
- ¿Pero qué haces? ¡Estás completamente loca! – Exclamó con una sensación muy rara, aun no sabía si le había gustado o no.
- Relájate, solo quiero pasar un buen rato con vosotros dos. Además mas os vale hacerlo si no queréis que diga nada. – Comento con una cara muy perversa mientras sacaba la lengua.
La situación se había complicado para Nuria y Enrique, lo que empezó como una acalorada aventura entre alumna y profesor se había complicado más de lo previsto.


Los tres se quedaron mirándose los unos a los otros sin saber que palabra utilizar, la tensión se podía cortar con un cuchillo, fue entonces cuando Enrique se abalanzó sobre Anabel, la pilló por sorpresa pero muy pronto se acomodó a los labios de su profesor de literatura. Nuria seguía mirándolos incrédula. Enrique comenzó a desnudar a su segunda alumna. Pronto le bajó los pantalones y las braguitas que Anabel llevaba. Comenzó a lamerle el clítoris con aquella puntiaguda lengua, Anabel se echó en la mesa y pudo observar a su amiga que les miraba fijamente. 


- ¡Vamos Nuria! No seas sosa mujer... acariciate - dijo Anabel mientras se retorcía de placer.


Nuria sin darse cuenta tenía la mano en su propio clítoris, miro a su profesor y a su amiga y comenzó a acariciarlo, sus dedos estaban algo nerviosos pero se movían con energía, hacía círculos alrededor de sus labios, y fue entonces cuando observó como Enrique la miraba con deseo, se introdujo un dedo, y dos.. hasta tres mirando fijamente a los ojos de su profesor. Fue entonces cuando Enrique cogió a Nuria de la mano y la trajo hacía su pecho, comenzaron a besarse, Anabel se quedó mirándolos, estaba muy caliente y no iba a parar. Se bajó de la mesa y comenzó a chupar el clítoris a su amiga, esta intentó apartarla, pero la verdad, lo hacía muy bien, así que optó por dejarse llevar. Su mano se deslizó hacia el pene erecto de su profesor, y comenzó a masturbarlo. Fue cuando de repente, Anabel le introdujo el vibrador que había dejado Nuria en la mesa minutos antes, comenzó a introducirselo con fuerza, y Nuria gemia de placer. 


Enrique tumbó a Nuria en la mesa y comenzó a devorarle el clítoris, mientras las dos amigas se besaban entre sí. Nuria se sintió por primera vez atraida por su amiga. Su lengua fue tan sensual que no pudo evitar acariciarle los pechos y bajar a besárselos. Escuchaba sus jadeos y a Enrique ahí abajo, sin detener sus lamidas, mirando como podía a lo que las dos amigas hacían. 


Anabel estaba a punto de correrse cuando Nuria se arrastró hasta abajo del todo y, tumbada boca arriba, Nuria cogió el pene de Enrique y se lo llevó a la boca. Estaba muy duro. Seguramente tenía pensando metérselo a Anabel hasta bien adentro, vaciarse dentro de ella, pero Nuria no le iba a dejar. Quería comerse aquel mástil hasta que se derramara completamente en ella. No tardo en pasar. Él levantó la cabeza del clítoris de su amiga y, sentado en los pechos de Nuria, dejó que su leche invadiera su boca y su cara. Anabel se abalanzó y comenzó a lamerle la cara a Nuria y a acariciar el pene de Enrique mientras que terminaba de correrse. A Nuria le encantó aquella sensación.  


- Ha sido fantástico - Dijo Anabel - Jamás creí que me podría poner algo así.
- Estoy de acuerdo, pero ella no ha tenido placer - indicó Enrique - Démosle lo que se merece. 


Fue entonces cuando Anabel reptó hasta los muslos de Nuria y empezó a lamerlos, mientras que Enrique se ocupaba de los pechos de esta. Allí, con sus dos lenguas lamíendo a Nuria y sus cuatro labios dedicándose a ella, a Nuria le pareció morir de placer. Poco a poco, fueron aumentando las sensaciones cálidas, y los latigazos de gusto, hasta que esta sintió bien cercano el momento de llegar al orgasmo. Cuando estaba a punto, Enrique se levantó, tirando del pezón de su alumna con los labios, y le mostró su pene, de nuevo preparado para más acción. 


- Ven Nuria, que te voy a dar lo que te mereces. 


Nuria se puso a cuatro patas, que es como más le gustaba hacerlo. Estaba deseando que le metiera ese pene hasta el fondo de sus entrañas, entonces Anabel se puso debajo de Nuria y siguió comiéndole la entrada a la vagina, el clítoris. 


- Este es mio Enrique - dijo esta - quiero que se corra en mi boca, buscate otro lugar para acabar. 


Enrique ni se lo pensó, abrió las nalgas de Nuria con sus calientes manos y puso su pene en la entrada de su ano. Nuria un poco nerviosa porque sabía lo que iba a ocurrir, decidió dejarse llevar. 


Nuria puso los ojos en blanco del tremendo placer que le produjo que Enrique le practicara el sexo anal, a la par que su amiga, seguía con su lengua en su sexo. Creía derramarse a cada segundo, Nuria sentía su vulva tan caliente que parecía arder y las piernas le temblaban. Las manos de Anabel acariciaban sus muslos por dentro y cogían los testículos de Enrique, que golpeaban una y otra vez, pues tan profundamente la metía que desaparecía aquel enorme pene en su culito. Nuria ardía, le dolía tremendamente, pero el placer era tan intenso que yo no paraba de gemir y chillar. 


- ¿Te gusta, Nuria? - Le preguntaba Enrique, recostándose contra su espalda - ¿Nadie te dio como yo? ¿verdad?.


No. Penso pasa sí. Casi siempre había tenido que fingir los orgasmos con sus parejas, pero desde que conoció a Enrique los orgasmos eran verdaderos, y tremendos. "¡Que lengua y qué labios los de esta chica!" pensó Nuria. Anabel conseguía tanto placer en su amiga que de vez en cuando tenía que parar y coger aire fresco, Nuria estaba muy mojada. Fue cuando Nuria perdió la cuenta de si misma y parecía meterse en un mundo de absoluta depravación, notó un gran chorro de leche caliente dentro de su ano, a la vez, ella llegó a uno de los orgasmos más intensos que nunca había tenido. Su profesor soltó un gemido grave y sacó de golpe su pene, soltando el resto de su eyaculación sobre la cara de Anabel. Se corrió abudantemente a pesar de ser la cuarta o quinta vez desde que comenzó con Nuria. Y Nuria cayó sobre la mesa completamente exhausta. Tenía el culo ardiendo, la vulva irritada y la sensación más maravillosa del mundo. 



Los tres se miraron con complicidad, estaban extasiados de placer. El mundo parecía no girar a su alrededor, allí estaban los tres, completamente desnudos, con una gran sonrisa y la mayor sensación de relax que jamás habían tenido, estaban en otro mundo… en su mundo. Sin embargo, había alguien más, alguien que lo había visto todo a través del cristal de la puerta.


Al día siguiente Enrique estaba dando clase, con una expresión distinta en el rostro, y como medio ido, solo miraba la mesa donde había ocurrido todo y a aquellas alumnas suyas que le habían dado tanto placer. Fue entonces cuando ocurrió.
- ¿Enrique puedes salir un segundo? – Preguntó la jefa de estudios.
- Claro. Disculpadme, seguid leyendo la lección, ahora vuelvo. – Dijo contestando a la pregunta, y mandando algo para que los alumnos no alborotasen demasiado.
Los dos salieron del aula, y todos empezaron a hablar y pegar voces menos Anabel y Nuria que se miraron con incertidumbre.
- ¿Por dónde ibais? A partir de ahora seré yo vuestra profesora, al menos hasta que venga un sustituto. Enrique no os dará más clase por problemas personales… al parecer no sabía dónde estaba el limite…
La última frase fue casi un susurro, como si lo dijese para ella en lugar de para sus alumnos. 


Al acabar el día Nuria y Anabel salieron del instituto como locas intentando ver a Enrique, pero para cuando lo vieron ya iba en coche, con el semblante serio y la parte de atrás llena de cajas... esa fue la última vez que lo vieron, aunque ninguna de las dos olvidaría jamás, lo que aquel hombre y ellas mismas se hicieron sentir.
















Buueno, y este relato quiero dedicárselo a una pareja de amigos de Málaga que fueron los que me dieron la idea. Os quería dar las gracias por leerme, y por ser como sois, por gente como vosotros, El Rincón Tabú aún sigue vivo, muchas gracias, y espero que el relato os halla gustado. Un beso, Ana.

28 de enero de 2012

Si siempre tienes ganas ¡Eres hipersexual!



Hay veces que está más dispuesto el hombre, otras, la mujer. El deseo constante de uno choca con la rigidez del otro. ¿Qué hacer?

Caso 1: hombres muy deseosos con mujeres sin ganas.
Hay hombres a los que les gusta mucho del sexo y quieren que sus mujeres los acompañen cuerpo a cuerpo. Ellos están siempre bien dispuestos y lo hacen saber con gestos, dobles mensajes, llamados hot y un cuerpo preparado para el sexo.

27 de enero de 2012

¡Caen del techo! Sexo en lugares públicos y altos.

A las perversiones en las que la fuente predominante de placer sexual no es a través de la cópula, se le denomina parafilias. En términos generales, son las conductas de índole sexual, que no son comprendidas por la mayoría de las personas. 
 Aunque algunas de éstas son un tanto raras o extremas, pero inofensivas, hay otras parafilias que debido a su contexto han sido consideradas como delitos por el hombre, tal es el caso de pedofilia.
Dentro de las múltiples perversiones existe la acrofilia, la cual consiste en el gusto por tener sexo con personas muy altas; pero también a aquellos que les gozan con sostener relaciones sexuales a grandes alturas, considerado un fetiche.

26 de enero de 2012

Conviértete en una Diosa Sexual

Cuando empezó tu vida sexual, no tenías que ser buena en la cama (ni pensabas en ello) solamente tenías que estar ahí. Pero las cosas cambian, y ahora eres más grandecita y consciente de tu sexualidad, y de la importancia de ésta en la vida de pareja. 
¿Recuerdas que cuando con tan solo un beso sentías maripositas? pues en el mundo del sexo es igual, al principio es todo fantástico, pero el sexo a veces acaba siendo rutinario y se hace siempre de la misma manera... así que hay que innovar, no solo por ti, sino también por él.

25 de enero de 2012

Los 10 objetos que más se rompen durante el sexo

¿Alguna vez te ha dado un arrebato pasional? Lo habéis hecho encima de la mesa, o quizás en el salón, y ¿habéis roto algo? con tanta pasión nos centramos en nosotros mismos y lo que nuestro alrededor desaparece como por arte de magia, hoy haremos una lista con los diez objetos que más se rompen durante el sexo. 


Alrededor de 240 millones de personas tienen sexo cada día en todo el mundo, una empresa de seguros médicos, Medical Insurance, elaboró una lista de los incidentes que ocurren con mayor frecuencia durante una sesión de sexo intenso y pasional.
Dentro de este listado, se encuentran los objetos que más sufren daños cuando una pareja decide hacer el amor de forma explosiva. 

24 de enero de 2012

Placer por detrás

Tanto mujeres como hombres pocas veces lo nombramos o reconocemos y aunque esté atrás es una de las partes más hermosas del cuerpo humano, sobre todo femenino. Una de las connotaciones del imán trasero es que nos lleva a pensar en el sexo anal. Y si dentro del tema sexual la penetración, sus juegos y filias son un tabú, el anal lo es aún más.


Sin embargo, es una de las fantasías de los hombres. Y hay muy pocas mujeres que realmente lo disfrutan, pero esto se debe a que si para el sexo vaginal poco o nada nos enseñaron, del anal, casi todo es un verdadero tabú. Pese a eso, encuestas han revelado que el 40% de las parejas lo han intentado alguna vez.

23 de enero de 2012

Cinco diferencias sexuales entre los hombres y las mujeres

Puede que tu vida sexual sea de lo más excitante y te hayas convertido en la nueva Samantha Jones (de la famosa serie: Sexo en Nueva York), o que tu relación entre sábanas se haya convertido en una simple rutina. Lo que está claro es que los tiempos han cambiado y que la mujer ha experimentado toda una revolución sexual. Y si no que te lo pregunten a ti y a tus amigas cada vez que os da por organizar un Tuppersex ¿Verdad?

22 de enero de 2012

Relato erótico de la semana: La alumna y el profesor, segunda parte.






Nuria estaba en la biblioteca sentada leyendo un libro, Enrique la estaba vigilando desde la puerta, no se atrevía a entrar. Nuria levantó la vista y lo vio, sin poder evitarlo una sonrisa pícara surgió de su cara. El profesor se vio en la obligación de entrar y sentarse a su lado. Había poca gente en la biblioteca, en la hora del recreo, apenas había gente que se quedaba leyendo un libro o estudiando. 
- Hola – saludó Enrique con media sonrisa.
- ¡Hola! – susurró Nuria a su oído. – Tengo una duda de la literatura que dimos el lunes, ¿podrías echarme una mano?
- Claro – respondió en seguida Enrique.
Nuria abrió el libro por la página de literatura, y Enrique comenzó a explicarle poco a poco y con todo detalle aquella parte que ella le había pedido. Pronto notó Enrique la mano de su alumna en su entrepierna. 
- ¡Nuria! – gritó sin poder evitarlo.
- ¡¡SHHHH!! – rogaron los alumnos de su alrededor. 
Enrique miró a Nuria y esta tenía la vista aún fijada en aquel libro lleno de literatura. De nuevo, su mano comenzó a buscar algo en el pantalón de Enrique. Esta vez fue Enrique el que siguió con la lección sin parar. Nuria cada vez iba a más, Enrique la tenía grande y estaba caliente, muy caliente. Sin dudarlo un segundo, Nuria le sacó el pene y comenzó a hacerle una paja, Enrique la miró, tenía unos ojos preciosos, y su boca era un manjar para dioses, pero estaban en medio de la biblioteca y no podía besarla. Quería tumbarla en aquella enorme mesa y metérsela con fuerza, pero no podía así que disfrutó de las manos de su alumna. Ella siguió, su mano danzaba arriba y abajo por aquel erecto pene, era gorda y estaba mojada, eso hacía que Nuria se excitase aún más. De repente notó la mano de Enrique recorrer su pierna. Ella no pudo evitar mirarle directamente a los ojos y sonreír. Mantuvieron la mirada y fue cuando Enrique sin inmutarse siquiera acarició con fuerza el clítoris de esta. Nuria no pudo evitar sorprenderse, pero le gustó. Fue entonces cuando Nuria se levantó de su silla y se acomodó debajo de la mesa.
- ¡No Nuria no! – dijo el profesor nervioso – podrían vernos, vámonos a otro lado – le susurró.
Pero Nuria no respondió, sin previo aviso se metió aquel enorme pene en la boca, estaba muy mojado, tenía un sabor delicioso. Comenzó a lamerle el tronco, con sus manos le acarició los testículos. Enrique estaba demasiado cachondo y deseó que nadie se diera cuenta de lo que estaba pasando en aquella mesa. Nuria comenzó a comersela con más fuerza y de repente, notó un líquido espeso cayendo por su garganta. Salió de debajo de la mesa y siguió como si nada hubiera pasado, fue cuando Enrique la besó. Y sus manos se posaron en aquel voluminoso pecho. Tocó la campana que anunciaba el fin del recreo, Nuria se levantó junto a Enrique, intercambiaron miradas llenas de frases ocultas y cada uno fue por su lado.  




Las siguientes clases fueron eternas. Ese día Nuria hacía la tarea diaria cuando de repente, le vino a la mente aquella escena de la biblioteca. No pudo evitar que unas mariposas se posaran en su estómago. Le gustaba su profesor, y pensaba llegar hasta el final. 


El despertador sonó puntual. Siete y media de la mañana. Nuria aún con legañas, decidió ponerse sexy, sexy para su profesor. Y cogió su minifalda azul y la combino con una camiseta a rayas azules y negras. Su madre estaba dormida, por lo que pudo salir de casa sin levantar sospechas.


Al llegar al instituto, las chicas la miraban por encima del hombro, ¿por qué iba tan arreglada un día como aquel? "Es viernes y luego tengo un cumpleaños" se limitaba a decir ella. 
De nuevo, clase de lengua y literatura. Mientras que el profesor explicaba, Nuria tomaba nota con suma delicadeza, cuando el profesor comenzó a preguntar si había dudas Nuria hizo un cruce de piernas que dejó ver que no llevaba ropa interior, eso hizo que Enrique se sentara y continuara explicando la lección desde ahí. Varios alumnos salieron a la pizarra fue entonces cuando Enrique se vio en la obligación de levantarse y ayudarlos. Cuando todos se habían sentado Enrique miró a Nuria y pudo observar como esta, estaba acariciando su clítoris con la mirada fija en el profesor, a la vez, se mordía el labio. El timbre sonó lo que de nuevo anunciaba que la clase había terminado. 
Cuando todos estaban fuera Enrique llamó a Nuria. Sin intercambiar palabra alguna, comenzaron a besarse. Enrique cogió a Nuria y la empotró contra la pared, consiguió ver todo su puvis al descubierto, estaba depilada y eso lo ponía más caliente aún, comenzó a acariciarle el clítoris mientras que con la otra mano, tapaba la boca de ella. Nuria tenía los ojos cerrados pero gemía de placer. Sin previo aviso, Enrique metió sus dedos con fuerza, notó como su vagina exigía ser penetrada, y continuó. Nuria quería que le quitara la mano de la boca, pero Enrique no quiso y siguió metiendole los dedos con más fuerza, la chiquilla no podía estar más cachonda que en aquella situación. La mesa quedó mojada de fluidos de placer. Fue entonces cuando Enrique metió completamente su mano, acentuando los golpes en el punto G de ella. Nuria no quiso reprimirse y comenzó a gemir más fuerte aún. Enrique le quitó la mano de la boca y la obligó a que le gimiera en el odio. Eso hacía que se excitara aún más.
- Vamos pequeña.
- Eres un hijo de puta ¿lo sabes no profesor?
- Y tu eres una alumna mala, muy mala.
- Podrían expulsarnos por esto Enrique - conseguía decir.
- Al infierno con todo.


La echó en la mesa y comenzó a lamerle el clítoris con energía mientras que sus dedos seguían danzando en el interior de ella. Fue entonces cuando notó como su vagina se contraía y como sus latidos eran aún más rápidos. Un gran gemido anunció que había llegado al orgasmo, que se había corrido. Enrique se desabrochó el cinturón pero de repente, la puerta se abrió. 


- ¡Lo..lo siento! - se disculpó Anabel.
- Anabel, ¿qué mierda haces aquí? - preguntó nerviosa Nuria.
- ¿Qué está pasando aquí?
- ¡¡VETE!! - gritó el profesor.


Anabel sin reprochar, salió de la clase.


Pasaron dos días, Nuria dejó de ir a clase, su amiga los había pillado y tenía miedo de que la noticia fuera de boca en boca por el instituto. Pero ese día decidió ir a clase y echarle narices. En la puerta estaba ella, Anabel. Ambas se miraron con semblante serio y entraron a la vez en clase. En lengua apenas atendieron, todo el rato intercambiaban notitas entre ellas:


"¿Que te traes con Enrique?"
"Nada, ¿Por qué piensas que tenemos algo?"
"¿Quizás porque le vi como te comía todo el coño?"
"No seas burra, no fue así"
"Ya claro claro, y yo eso me lo creo, no juegues con fuego o te puedes quemar Nuria"


Nuria decidió no responder a aquella última nota. Salieron todos de clase y Enrique la llamó. 


- Tenemos que hablar, pero ahora no puede ser, ¿puedes venir esta tarde a clase?
- Claro profesor, ¿a qué hora?
- Sobre las cinco y media estaré por aquí.
- Aquí estaré, hasta luego. 


Nuria decidió vestirse aún más provocativa. Y con sus libros en la mano se dirigió hacia clase. Allí estaba su profesor borrando la pizarra. Nuria cerró la puerta y entró. Sin intercambiar palabra alguna, Nuria se lanzó hacia él. Los besos fueron intensos, calientes. Pronto Enrique empujó a Nuria hacia aquella pizarra llena de oraciones de lengua, comenzó a tocarla. Le desabrochó aquella camisa y acarició sus enormes pechos. Acto seguido, le levantó la falda y comenzó a tocarla con energía. Fue entonces cuando Enrique se sentó en la silla de profesor y Nuria se sentó encima de él. Comenzaron a besarse con más pasión aún. Nuria se apresuró en desabrocharle el pantalón a su profesor, y le sacó ese pene tan erecto y tan mojado. Y sin duda alguna, se lo introdujo en su boca. Enrique pudo ver como el carmín de sus labios quedaba en el tronco de su pene, eso le ponía aún más. La chica no paraba de subir y bajar, era bastante buena, y de vez en cuando lo miraba eso hacía que le gustara aún más. Fue cuando la cogió y la tumbó en la mesa, rapidamente, le quitó el tanga blanco que llevaba y lo tiró al suelo comenzó a lamer aquel clítoris que crecía poco a poco. Sin previo aviso, le introdujo su pene, Nuria gritó de placer. Él estaba muy caliente, y no podía parar, decidió penetrarla como si no hubiera un después, lo hizo con energía, Nuria gemía con fuerza, le gustaba mucho. De repente, Nuria se bajó de la mesa y se apoyó en ella, dejando que Enrique la penetrara por detrás. Este la cogió de las caderas mientras que su pene se introducía dentro de ella, de vez en cuando le pegaba unos azotes en el culo, ella no podía más y se corrió de placer, eso hizo que Enrique se volviera más loco aún. Entonces probó el sexo anal. Con mucho cuidado fue penetrando en el ano de Nuria, esta se quedó completamente callada, poco a poco Enrique notó como podía penetrarla por ahí también y comenzó a darle con fuerza. Nuria aprovechó para coger un pequeño vibrador que tenía, y acarició su clítoris con él. De nuevo Enrique cambió de postura, cogió a Nuria en brazos y chocaron con la pared, Nuria cabalgo en aquel pene mientras seguía acariciando su clítoris con aquel vibrador. Fue entonces cuando Enrique la bajo, la tendió en la mesa y se corrió en su pecho. Ambos se miraron con cara de complicidad. 


De repente, entro Anabel. Y se quedó mirándolos de nuevo.


- Así que no estabais haciendo nada... ¿eh?
- Te pediría que esto no saliera de aquí - rogó Enrique.
- Mmmm, mucho pides profesor, tendrías que hacerme un favor, ¿no crees?
- ¿Qué narices quieres? - preguntó Nuria mientras se vestía. 


Entonces Anabel se lanzó y besó al profesor. Nuria se quedó en blanco mirando a su compañera de clase, no se podía creer lo que había echo...


Continuará ;)









21 de enero de 2012

¿Las mujeres también “se la miden”?

20 de enero de 2012

El mapa del deseo

¿Por qué las neuronas nos hacen sentir atracción hacia determinadas cosas?
De los pies a la boca. Un viaje por los puntos calientes de nuestra anatomía. Un recorrido erótico por las zonas que disparan el misterioso interruptor del cerebro.
El mapa del deseo. Si hubiera que trazarlo, saldría uno para cada individuo. “Da igual cada microgramo de piel que a uno le atraiga. Todo ha sido objeto de deseo en alguna cultura. Entre los japoneses, la nuca desnuda era terriblemente erótica, mucho más que los senos”, dice el poeta y novelista Gregorio Morales Villena, referencia en los círculos de escritura erótica.

19 de enero de 2012

¿Endurecidos? Redescubre el placer


La rutina, los contratos sexuales, la costumbre y los prejuicios muchas veces nos llevan a un tener una sexualidad monótona, repetitiva y rígida. Casi un compromiso que debemos cumplir en la pareja. En esta nota, una sexóloga profundiza en una incomodidad más que frecuente, y comparte claves para flexibilizarnos y recuperar el deseo y la magia en la cama y, por qué no, fuera de ella.

18 de enero de 2012

Estos eran los juguetes sexuales de 1930

 Hoy vamos a hablar, o más bien a mostrar los juguetes sexuales de 1930. Así que os dejo que os divirtáis.

Japón siempre a la vanguardia, hoy traemos un extraño catálogo japonés de 1930, escrito en inglés, de una tienda de medicina natural y juguetes eróticos. Sólo con ver la cara del dueño de la tienda se puede asegurar que quién sale de ella es feliz. Se dedican también a la importación y exportación, todo un negocio ubicado en la ciudad de Kobe.

17 de enero de 2012

Fingir el orgasmo o ir por él

Hoy hablaremos de fingir el orgasmo o ir por él, pero ¿por qué no gozar de verdad?


El orgasmo es una respuesta fisiológica, emocional y social: une el cuerpo a la capacidad de gozar y de compartir la experiencia sexual. Sin embargo, los condicionantes socioculturales han sido causa de muchas limitaciones a la hora de hacer el amor.
La mayoría de las mujeres tienen orgasmos, aunque la respuesta puede variar. Algunas tienen orgasmos por coito vaginal y por la estimulación focalizada del clítoris. También existen mujeres que privilegian el uso de vibradores al de las manos, obteniendo una buena respuesta orgásmica por este medio.

16 de enero de 2012

Posturas sexuales para momentos inoportunos

Cuando de placer se trata, no existen horarios ni un lugar concreto donde poder practicarlo. Para esos momentos en donde el cuerpo pide a gritos el roce de una mano ajena, o el sabor de otros labios, y se tienen a la persona o personas, pero no se cuenta con el sitio adecuado, no podemos ver inmersos en un gran problema. 

A veces la pasión llega en los momentos menos oportunos, quedando a expensas de un arrebato carnal. Por ejemplo imagina que estás en la oficina, y de la nada se aparece tu chica o tu chico, tu amante o compañera/o de trabajo, y sin pensarlo, la pasión sube y el cuerpo se aloca, y no sabes qué hacer, las ganas son muchas y el riesgo también, ¿Qué hacer?, una película porno te mostraría que el mejor lugar es encerrarte en un despacho y usar el escritorio como cómplice, sin embargo, esta es una mala opción. 

15 de enero de 2012

Relato erótico de la semana: La alumna y el profesor





Apuntes, y más apuntes. El día para Nuria estaba siendo agotador. Las clases eran demasiado agobiantes, estaba en bachillerato.
-       ¿Qué clase tenemos ahora Carmen? – quiso saber Nuria.
-       Creo que lengua.
-       Gracias.
Al fin última hora y encima tocaba Lengua, su clase favorita, le encantaba esa asignatura. Adoraba leer y la literatura era el no va más para ella. Su profesor era diferente. Era joven, no tendría más de 30 años.
Ese día pasó muy lenta la hora de Lengua,  tocaba análisis, la única cosa que odiaba de Lengua ya que era bastante torpe al hacerlas. Durante la explicación no paraban de asaltarle dudas y más dudas, no conseguía enterarse de nada, en parte porque no se le da bien y en parte porque estaba un poco ensimismada con el profesor, ya que no solo era joven, si no también muy atractivo.
La clase acabo y los compañeros de Nuria compañeros salieron casi a la carrera entre empujones y codazos, cosa típica cuando acaba la última hora. Nuria decidió quedarse para preguntarle sus dudas, que no eran pocas, cuando de repente el profesor la sobresaltó mientras recogía sus cosas.
-        Nuria, ¿qué te pasaba hoy? Estabas muy despistada. ¿En qué pensabas?
Al escuchar esa pregunta el pulso le tembló, lo que hizo que se le cayeran algunas cosas al suelo y que se ruborizase un poco.
-        Eeeee… nada… no pensaba en nada, intentaba concentrarme pero me cuesta mucho.
Al acabar la frase se agachó a recoger sus cosas, en lo que el profesor aprovecho para fijarse mejor en ella. Era de estatura media, tenía unas buenas curvas para sus escasos 18 años. Lucia una larga melena morena, con el pelo ondulado que enmarcaba su dulce cara con aquella penetrante mirada de ojos azules. Vestía un vaquero ajustado que delineaba muy bien su figura y una ligera blusa muy ancha, lo que le permitió ver un poco del sujetador de esta cuando se agacho a recoger las cosas que se le habían caído. Esto excitó a Enrique bastante lo que Nuria noto cuando se levantaba para solar las cosas en la mesa.
-       ¿Qué querías preguntarme… Nuria? – Consiguió articular Enrique bastante incomodo por su erección.
-       Esto…  – Ojeo  rápidamente el paquete de su profesor, se sonrojo e intentó proseguir – Es esta oración, no la entiendo.
Las miradas furtivas continuaron mientras duró la consulta de Nuria, ella no podía dejar de mirar su erección, no daba crédito ¡Su profesor estaba excitado! Ella también lo estaba, y se ponía más y más a cada instante que pasaba allí.
Ambos se buscaban con las miradas, pero ninguno se atrevía a dar el paso, ya que era algo… raro y sin embargo los dos estaban deseosos de que pasase.
Las dudas acabaron y Nuria se despidió de su profesor y se dirigió a casa más excitada de lo que lo había estado en su vida.
Enrique por su parte se limitó a recoger y salir lo más rápido posible del instituto, tapando a duras penas su evidente erección. Al llegar a casa cogió una cerveza se, sentó en el sillón y puso la televisión, sin embargo no se quitaba de la cabeza a aquella chiquilla, aquella blusa, aquellas curvas… comenzó a recrear la escena del instituto mientras empezó a desabrocharse el pantalón.
“Él y ella, solos en la clase, nadie más y los dos excitados, él la cogía y la empujaba hacía su pecho. Comenzó a besarla, la besó con ímpetu, sus manos danzaban por aquel cuerpo. La chica estaba algo sonrojada pero no paraba, él tan poco. Nuria se desabrochó la camisa y se tumbó en la mesa, fue entonces cuando el profesor comenzó a besarle el pecho mientras la miraba fijamente. Tenía los ojos claros y profundos, estaba muy sexy. Fue entonces cuando Nuria se levantó de la mesa y se arrodilló ante Enrique. Le desabrochó el pantalón y le sacó el pene, y sin previo aviso, se lo introdujo en su boca, la chica lo hacía bien, era muy hábil, minutos después el profesor terminó en su cara”
Sin poder creérselo, Enrique fue a darse una ducha, había tenido un gran orgasmo pero… ¿Por qué con su alumna? No pudo quitarse a Nuria en todo el día. ¿Qué haría el siguiente día en clase? ¿Notó Nuria su erección? Sin hacerse más preguntas se fue a dormir.
Al día siguiente, Nuria salía de su casa para coger el autobús e ir a clase. Sin poder evitarlo se remontó al día anterior y a lo que ocurrió con su profesor de lengua, había tenido una erección cuando a ella se le cayeron los libros, no pudo evitar preguntarse el porqué ocurrió eso. Sin darle más vueltas salió del autobús, ya había llegado al instituto. De camino a clase se encontró a varias compañeras, decidió no contarle a ninguna lo que había ocurrido con el profesor de lengua, “tal vez sea espontáneo” se dijo a sí misma. Se sentó y miró el horario. Tenía lengua, con Enrique, sin poder evitarlo un pequeño escalofrío recorrió su cuerpo de arriba hacia abajo.
El profesor entró y soltó los libros en la mesa, y sin tan siquiera saludar comenzó a copiar oraciones en la pizarra. Nuria no pudo evitar volver a recordar el día anterior.
-       ¿Algún voluntario? – preguntó Enrique.
-       Yo – dijo Nuria con fuerza mirando a Enrique con interés.
-       Está bien – logró decir este.
Nuria con una sonrisa dibujada en el rostro se levantó y cogió con energía la tiza. Comenzó a hacer la oración. Enrique se sentó en su asiento mientras que el resto de la clase hablaba. Una vez acabada la oración, Nuria le preguntó al profe si estaba correcta. Fue entonces cuando pilló al profesor embobado mirando su culo.
-       Enrique, ¿Está bien la oración? – preguntó algo furiosa.
-       ¡Ahm! Perdona, en que estaría yo pensando… deja que le eche un vistazo.
El profesor comenzó a corregir la oración y Nuria se quedó mirándolo. Llevaba una camisa de cuadros rojos y blancos y un vaquero ajustado, le quedaba muy bien y pudo observar como de nuevo, tenía una pequeña erección, sin poder evitarlo Nuria sonrió.
-       ¿Lo has entendido Nuria? ¿Nuria? – preguntó Enrique.
-       ¡¡Si, si!! Claro que sí.
De nuevo, Nuria volvió a su asiento, no sin antes girar la cabeza y dedicarle una sonrisa a su profesor de lengua. Esto hizo que el profesor mandara callar a la clase. Continuó explicando un poco la lección, era bastante aburrida. Enrique notó los ojos de Nuria clavados en él, eso lo hacía que se pusiera nervioso y que incluso sudara. La clase terminó y Nuria estaba esperando a Enrique en la puerta de la clase.
-       Enrique, ¿tienes un segundo? – quiso saber ella.
-       Voy ajustado, pero dime.
-       ¿Podemos hablar en el recreo? Tengo unas dudas de las oraciones compuestas.
-       Pff, verás, tengo cosas que hacer no sé si podré Nuria – intentó decir sin que se le notara lo nervioso que se puso.
-        En clase nos vemos a las once y media, no faltes, tengo muchas dudas – dijo Nuria sin despedirse.
Enrique se quedó boquiabierto, Nuria llevaba una camiseta entallada de color negro y un escote que enseñaba quizás demasiado.

Las horas siguientes pasaron rápidas, y con ellas el anuncio del recreo. Nuria esperó a que toda la clase quedara vacía y esperó en el asiento del profesor. Eran las once y media y aún él no había aparecido. Nuria empezó a leer “Valquirias” de Paulo Coelho. Y pudo observar como los minutos iban pasando y Enrique no aparecía. De repente la puerta se abrió. Era él.
-       Llegas quince minutos tarde – se apresuró a decir ella.
-       Lo siento, te dije que estaba ocupado.
Nuria comenzó a preguntarle sus pequeñas dudas y pudo observar que Enrique evitaba mirarla directamente a los ojos, fue entonces cuando decidió volver a repetir lo del día anterior. Tiró el bolígrafo al suelo y este cayó justamente entre los pies de su profesor. Lo miró con una sonrisa picarona y se agachó en cogerlo. Enrique pudo observar como su alumna se agachaba para coger el bolígrafo, y no pudo evitar fijar sus ojos en aquel tanga que sobresalía de ese pantalón tan ceñido que llevaba Nuria. Y de nuevo, y sin poder evitarlo tuvo una erección. Los ojos de Nuria fueron a parar a dicha erección.
-       ¿Profesor…?
-       ¡Perdona Nuria! Es que aquí hace mucho calor y pues….
-       ¿Le gusto?
-       ¡Cómo puedes preguntarme eso! ¡Eres mi alumna por dios! – exclamó bastante nervioso mientras que los libros se le caían al suelo.
Los dos se apresuraron en recogerlos, fue entonces cuando de nuevo sus miradas volvieron a encontrarse y sin previo aviso él la beso. Nuria aún sorprendida le costó darse cuenta de lo que estaba ocurriendo. Sin dudarlo correspondió a ese beso. Nuria posó sus inocentes manos en la espalda de Enrique, fue entonces cuando la campana que anunciaba el fin del recreó sonó.
Pronto la clase se llenó. Nuria seguía sumisa en sus pensamientos, no podría creerse lo que había ocurrido en ese recreo con su profesor de lengua.
El camino a casa fue igual de monótono, Nuria seguía recordando aquel beso. Cuando llegó a casa se echó en la cama. Le gustó besar a su profesor, le gustó esa pequeña tensión que se había creado en tan solo dos días entre él y ella. Abrió el cajón de su mesita de noche y sacó un pequeño vibrador que tenía. Tiempo atrás lo compró y hasta ahora no lo había probado. Se bajó el tanga de encaje negro que llevaba y comenzó a jugar. Primero hizo que el consolador rozara todo su cuerpo. Lo fue pasando por su pecho ya desnudo y fue bajando haciendo eses hasta llegar a su pubis. Rozó con cariño su clítoris y luego se lo introdujo en la vagina. Lo cierto era que vibraba mucho, eso hacía que Nuria enloqueciera de placer, con la mano que le quedó libre decidió acariciarse el clítoris. La sensación de tanto placer la hizo ponerse aún más caliente de lo que ya lo estaba, y sin poder evitarlo, se imaginó a Enrique encima suya, se imagino como la penetraba con energía, como su pene rozaba su clítoris, notaba como el pene de Enrique estaba tan mojado, como gozaban juntos, y fue cuando tuvo un orgasmo, y otro, y otro más, hasta que saciada se quedó en la cama sin poder articular palabra, quería liarse con su profesor y lo iba a conseguir. 



Al día siguiente, Nuria se volvió a vestir y de nuevo emprendió camino hacia el instituto, esta vez, lo hizo andado. Las horas pasaron rápidas, como de costumbre y de nuevo tenían lengua y literatura a última, con Enrique. Las miradas entre los dos fueron aún más insinuantes. Fue entonces cuando Enrique salió a recoger unas fotocopias, Nuria con la excusa de ir al aseo también salió de clase.

Nuria aguardó en los aseos de chicas a que su profesor subiera las escaleras. Y allí estaba, subiendo las escaleras con muchos folios llenos de poesía barata. Nuria sin pensarlo, salió del baño y lo trajo para sí. Cerró la puerta de los aseos y comenzó a besarlo, los folios pronto cayeron al suelo. Enrique sin dudarlo la agarró fuerte y la empotró contra la puerta, comenzó a besarle por el cuello, sus manos se fueron instintivamente hacia el pecho de ella, Nuria gemía de placer, fue cuando Enrique decidió taparle la boca rogándole que se callara. Nuria miraba en el espejo la situación actual. Estaba ella y su profesor en el aseo de chicas, besándose con pasión. Fue entonces cuando la mano de esta bajó hasta encontrar su enorme pene, al agarrarlo no pudo evitar sorprenderse, tenía un tamaño considerablemente grande. Enrique no pudo evitar sonreír. Y la cogió en brazos, y la puso contra el espejo, empezó a besarla aún más. De repente  la bajó y comenzó a desabrocharle la camiseta saliendo a la luz, sus enormes pechos, comenzó a besarlos como si fuera el fin del mundo. Nuria estaba aún más caliente. De repente, tocaron a la puerta.
-       ¿Nuria estás bien? – preguntó su amiga.
-       ¡¡Sí Anabel!! ¿Llegó el profesor ya?
-       No, es raro, Enrique no suele tardar cuando va a por fotocopias, ¿Qué haces?
-       ¡Nada! – se apresuró a decir mientras que miraba a su profesor asustada por que la pillaran – Solo estoy con la regla y me quedé sin tampones, ¿podrías traerme uno?
-       Claro ahora mismo voy a por uno.
-       ¡Gracias!
Los dos se quedaron en silencio.
-       ¡Vete! – le rogó Nuria a Enrique.
Enrique cogió los folios esparcidos por el suelo y salió corriendo, no sin antes toparse con Anabel. Intercambiaron una mirada de incredulidad.
-       Vamos a clase, la fotocopiadora se estropeó y por eso tardé más.
-       Cla..claro, ahora mismo voy, necesito ir al aseo….
-       No tardes.
La cara de Anabel fue épica, entró al aseo y le entregó a su amiga el tampón, se fijo mejor en ella, tenía el pelo despeinado y la camisa descolocada, pero decidió no preguntar nada.
Las dos volvieron a clase. Allí el profesor estaba diferente, mucho más nervioso y las miradas que intercambiaban Nuria y Enrique eran de complicidad, se gustaban y querían llegar hasta el final. Cuando la clase quedó vacía Enrique observó que en su mesa, había un pequeño papelito doblado. Sin dudarlo lo abrió.

“Te espero en la biblioteca de instituto en cuanto salgas de clase. Nuria.”

Continuará...