Translate

16 de diciembre de 2012

Relato erótico de la semana: El Reencuentro



Las sensaciones se multiplican en mi mente y en mi piel, tu delante de mi, con esa mirada, escudriñando no sólo mi exterior, si no que penetra a través de la piel, para buscar lo que hay detrás de ella; me ruborizo, no se cómo reaccionar, los nervios no me dejan. Desde el primer momento tengo esa sensación, de que nuestras pieles se desean al tiempo que nosotros intentamos dialogar sin rozarnos. Es como una sensación eléctrica, que recorre cada cm. de mi piel, y que acelera mi corazón al ritmo de las primeras palabras; me sigues mirando y empequeñezco hasta sentirme enana, ahora siento que no soy suficiente, que el físico no me acompaña, quisiera ser más sexy, más bonita, pero no puedo cambiar lo que soy. Y si lo que siente mi piel, no es lo que siente la tuya? y si, nada más verme , lo que estás deseando es correr hacia otro lado?. 
Me besas en la mejilla, noto como tu nariz huele el breve espacio que deja libre mi bufanda, y en ese momento, desearía oler mejor, mejor que nadie que hubieras olido antes, como si un perfume o un aroma pudiera ayudarme, no es así, si no gustas, un perfume no te ayudará a hacerlo, me digo. Pero después de hacerlo tomamos un café, la conversación rompe un poco el hielo, unas risas , el café y nos dirigimos hacia el exterior a fumar un cigarro, y es yendo hacia allí cuando me coges de la mano y confirmo entonces que lo que siente mi piel es real, y pasas tu mano por mi cintura  y me desarmo con ello. Mientras fumamos, llega el abrazo, y tu nariz y tu boca se colocan de nuevo en mi cuello, erizando toda mi piel y luego le sigue un leve beso, el primero, tímido y suave casi de chiquillos que nunca han besado, así me siento, como una niña en su primera cita, muy nerviosa. Ahora cogemos un taxi, no sin antes preguntarnos si estamos seguros de querer continuar, nos  subimos a él, tras unos10 minutos estamos en un hotel previamente reservado para la ocasión, hacemos el check-in y nos hacen entrega de la llave; nos dirigimos al ascensor, se cierran las puertas y me empujas contra uno de los laterales del mismo, ahora si me besas, sin pudor, atrevido, y tu lengua juega en mi boca, me siento morir, me fundo y deslizas tu mano sobre mi jersey hasta rozar levemente pero con firmeza mi pecho y casi me falta el aliento y empiezo a notar el palpitar de mi sexo ahora humedecido.
Entramos en la habitación , sigo muy nerviosa, y creo que tu también, aunque te muestras  tranquilo, es amplia, con una cama muy grande, tv lcd, un baño bien equipado , un sofá al fondo en la ventana. Dejamos las bolsas en el suelo, pretendemos ir al centro comercial que hay en frente del hotel. Lo primero que hago al dejar las bolsas es ir hacia el ventanal, para mirar por él hay que subirse al sofá, y yo estoy de rodillas sobre él mirando al exterior, donde hay una terraza y dos grandes piscinas, sin gente porque el tiempo no acompaña; es entonces cuando noto tu peso sobre mi, y tu aliento en mi nuca , cuando besas mi cuello ya estoy perdida, se que ocurrirá, que mi piel no podrá resistirse a la tuya, me coges del pelo para tirar de mi cabeza hacia atrás, mientras tu boca me besa descaradamente, con ansia tus manos recorren mi cuerpo y noto tu miembro erecto contra mi culo aún con los pantalones puestos, las caricias se intensifican y entre besos, muerdos y lametones, acabo tumbada en la cama y desnuda de cintura para abajo, tu te desnudas, ahora veo el deseo en tu mirada y lo confirma tusexo erguido e imponente, más muerdos , más lametones, pero la urgencia es total, las ganas embargan cualquier tipo de pudor que pudieramos sentir y nos amamos, de una manera un tanto salvaje, noto como tu sexo entra por completo en el mío, que húmedo le da la bienvenida, no es algo pausado ni siquiera romántico, es puro deseo desbordado, urgencia de sexo casi brusco, supongo que ninguno de los dos puede contenerse y en el vaivén de las embestidas de tu sexo me asalta el sumo placer,  sensación que recorre todo mi cuerpo, tantas veces intuida, y pocas veces lograda, me siento bien; Me miras, sonrio, casi con vergüenza, todavía me siento cohibida ante tu mirada inquisidora, e insegura de mi imperfecto cuerpo que desde ahora es tuyo. Me hubiese gustado algo más romántico, pero supongo que la calma brillaba por su ausencia, y la prisa del deseo de un cuerpo por el otro hizo el resto, dejándonos con la respiración entrecortada, casi sin aliento tumbados en la cama fumando un cigarro..........

No hay comentarios:

Publicar un comentario