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14 de diciembre de 2012

Hierofilia, el morbo de lo sagrado



Puede que nunca hayas oído hablar de hierofilia, pero quizás en algún momento de tu vida hayas sentido algún tipo de atracción sexual por cosas sagradas o religiosas, se que puede sonar paradójico y que para muchos una monja, un sacerdote, un rosario o un simple cáliz es el anti morbo total. Sin embargo para algunos es un fetiche más, el origen de múltiples fantasías sexuales y placeres prohibidos.

Como muchas otras “filias” o etiquetas para aficiones o tendencias sexuales recurrimos a las lenguas muertas, en este caso hierofilia comparte con palabras como jeroglífico o hierático la raíz griega hierós (ἱερός) que significa sagrado; y por tanto hierofilia se refiere a las personas que sienten atracción por lo sagrado, lo religioso.
Esta afición implica por ejemplo que una persona puede sentir morbo o atracción sexual por lo sagrado, puede desear masturbarse o tener relaciones sexuales en sitios sagrados o durante ritos sagrados como una misa, e incluso en sus momentos de intimidad puede sentir el deseo de emplear crucifijos, rosarios, clériman o disfraces de monja para hacer realidad sus fantasías sexuales.
Visto así se podría considerar como un acto deliberado de rebeldía o blasfemia, e incluso a alguno le podría venir a la mente la escena de la niña de El Exorcista cuando se penetra en la vagina con un crucifijo… sin embargo esto no suele ser así, la hierofilia se suele dar más bien entre gente devota o que ha estado vinculada a este mundo religioso, en lugar de personas ateas que no sienten el más mínimo interés por ello.
Piensa por ejemplo que las personas que acuden con frecuencia a la iglesia o una catedral se impregnan más del ambiente y dan una mayor importancia o respeto al lugar, a las ceremonias y a las personas que intervienen. Estos sentimientos o emociones se pueden manifestar como excitación sexual, especialmente si el vínculo entre los miembros de la congregación es muy cercano. Es más, probablemente a lo largo de la historia más de alguna situación clasificada como “experiencia religiosa” tenía un trasfondo sexual u orgásmico…
Por tanto, no se debería considerar dentro de lahierofilia a las personas que actúan por mero libertinaje o por desprecio a una religión, por ejemplo actos rebeldes como aquella sesión de fotos eróticas realizadas dentro de una iglesia de Inglaterra, esto es más bien harina de otro costal.
Por otro lado, si te paras a pensarlo, resulta curioso que la mayoría de religiones que no son monoteístas tienen al menos un dios de la fertilidad, y además muchos de ellos vienen acompañados de rituales o símbolos sexuales bastante explícitos. En estos casos, religión y sexualidad van de la mano con idea de promover el ciclo de la vida, y por tanto en teoría es más complicado que se genere este morbo fruto un poco de lo prohibido.

1 comentario:

  1. pues yo soy católico pero ver que se masturban con cosas sagradas me exitan muchisimo

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