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23 de septiembre de 2012

Relato erótico de la semana: Hoy soy sándalo


Vestida para conquistar, o mejor aún, conquistarte.
Sabes lo que me gusta? Creo que si.
Me gusta disfrazarme, dejarme llevar. Hoy quiero ser Negro. Estoy en casa, no vuelvas tarde, te he dicho…
He encontrado mis guantes de encaje, me parecen muuuy eróticos. Me gusta el tacto de tu piel a través de la ropa. Creo que me los voy a poner… mmm… me encantan… A ver que tengo por aquí… hoy no quiero ser rosa, ni blanco… Hoy quiero ser Negro, hoy quiero ser seda, cuero y encaje.

Hoy me siento oscura, hoy no quiero ser una gatita. Pienso en verte llegar, cansado del gimnasio, recién duchado y con el pantalón del Karategui. Tan blanco…, sin camiseta y a medio atar… tan sexy… pero no, hoy no es ese el plan.
Me sigo vistiendo… A ver… primero unas medias negras, que son suaves. Que más… creo que me voy a poner un liguero… y un tanguita negro, pequeñito.
No quiero sentirme oprimida, así que eso es todo lo que me voy a poner debajo de un vestido negro corto, cortísimo de raso. Tan corto que se ven las medias si me agacho. Con moverse con cuidado está todo solucionado, tal vez hoy no me importa si se ven.
Entonces me pongo los tacones de vértigo y me sirvo un ron muy cargado. Sabes que no me gustan los sabores dulces y menos hoy. Hoy no, hoy yo soy sándalo, hoy soy fuego, hoy lo quiero todo.
Mientras echo el hielo te preparo un whisky para tí. 3 cubitos y whisky solo. Quiero sentir el sabor a madera en tus labios. Le voy a echar otro chorrito… Debes estar a punto de llegar. Te preparo la ropa, unos tejanos ceñidos, me encanta ver como se te ajustan a las caderas y te marcan el culo y , sobretodo, me encanta cuando te pones tan caliente que te aprietan y se te marca… de arriba una camisa, me gustan los botones… A ver, estos calzoncillos me gustan… son suaves, negros… Ya está todo listo…
Hoy salimos. Pero solos, tú y yo. Sólo que tú no lo sabes, aún. No sabes muchas cosas… Así que te lo escribo en un papel: “Nos vemos en el J (no cojas el coche), ésta es tu ropa. Bébete el whisky, que te quiero muy hombre hoy, y ven a buscarme… Dianthus”
Listo, enciendo la música, rock suave y me voy. Cierro la puerta y espero que vengas a buscarme… si me encuentras.
Van a dar las 11. Estoy en la barra, acabas de entrar, lo sé porque he olido tu colonia sobre tu cuerpo. Es una combinación que me encanta. Pero no me giro, estoy tomándome una copa con un pesado que me ha invitado. No he podido resistirme a ponerte un poquito celoso. Hoy quiero que saques a la fiera que llevas dentro y creo que lo voy a conseguir. No me reconoces. Miras a todos lados buscándome.
La verdad es que no te lo he puesto fácil. Llevo los ojos muy maquillados, de negro y llevo lentillas azules. Y me he teñido el pelo, soy la pelirroja de ojos claros y labios rojos. Antes de que te vayas, enfadado por no verme, pido un cubata a la camarera.
Te giras, la voz, la has reconocido. Sabes que estoy allí, pero… me reconocerás?
Te acercas a la camarera, que tiene un cuerpo de escándalo y una carita de muñeca, y le preguntas quien es la que ha pedido el ron. La pelirroja del final de la barra, te contesta. Veo que estáis hablando. La miro como se toca el pelo, como se inclina hacia tí… está tonteando contigo!! Ella… Me arde la sangre, será… Si, soy celosa, lo sabes… no lo puedo evitar.
Así que la llamo y le pido un whisky. Me lo sirve y le digo te lo lleve junto con un papel y le digo también, celosa, con una sonrisa, que esta noche viene conmigo. No quieras saber que me contestó… le dije que, de momento, tres son multitud pero que quien sabe… tal vez luego la última copa… tal vez algún día, pensé…
Veo como te lo lleva, y como se contonea, parece una pantera, es felina… Aunque no sigue mis indicaciones. A medio camino, se para, lo abre y lo lee. La veo dudar y morderse el labio inferior. Que vergüenza!! Resuelta, coge un bolígrafo, y apunta algo en la otra cara del papel. Y te lo da, con una sonrisa. No me extraña que se te quede esa cara, es una mujer de armas tomar, es bellísima. Entonces me mira y me guiña un ojo, se ríe y se pone a hablar con otros clientes.
La curiosidad me está matando… Tú coges el papel, y lo lees. Por ambas caras. Y te lo guardas en el bolsillo. Sonríes y me miras. Creo que te gusta lo que ves, pero adivino una chispa extraña en tus ojos y te noto algo más apretado el pantalón… sé que se debe a lo que pone en el papel… el problema es que no se a cual de las dos caras.
Vienes por detrás, y me susurras al oído: tenemos mesa. Te disculpas con el chico que hay a mi lado y le dices, lo siento, te la rapto un rato.
Vamos al fondo del bar. Las luces están muy tenues. Suena música rock, grandes canciones. Empezamos a hablar y a beber. No sé hasta cuando podré hacer ver que no te conozco, porque eso implica que no te puedo tocar, ni besar.. y ahora mismo me muero de ganas. Realmente no sé de qué va la conversación, creo que hay una tensión entre nosotros que me eclipsa tus palabras. Te escucho pero solo puedo mirar tus labios. Cada vez que los entreabres me muero por mordértelos suavemente. Cuando no te miro me miras el escote… creo que tu tampoco estás muy pendiente de la conversación. No se cuanto rato llevamos hablando, lo que sí se es que la conversación está adquiriendo un tono picante. Es la tercera copa que le pedimos al camarero. Creo que no debería beber más.
Van a dar las tres y nos pilla la hora con tu mano en mi rodilla, haciendo círculos, subiendo cada vez más alto, en esa franja entre la media y mi piel, donde empieza el vestido. Mi mano derecha, sin anillo de ninguna clase, está en la tuya, jugueteando. La izquierda está en tu muslo, más arriba y a la derecha de lo que exigiría la prudencia. Noto como está tirante el pantalón.
Sres., tenemos que cerrar. Miro hacia los lados, nos hemos quedado prácticamente solos.
Salimos a la calle, hace una temperatura agradable. Aún no te he besado y eso dispara por completo mi cuerpo. Obligarse a no hacer algo hace que me resulte increíblemente tentador.
Creo que he bebido demasiado. El chupito de antes de irnos me ha dejado totalmente atontada. Pero no me has dado opción, antes de salir le has pedido a la camarera tres chupitos de vodka negro. Te ha mirado, me ha mirado, ha sonreído (y creo que se ha ruborizado) y los ha puesto. Brindo por las mujeres bonitas… y por esta noche! Creo que has dicho. Y sin más nos hemos ido.
Pero.. me ha parecido captar algo… Debe ser simplemente que he bebido demasiado, pero… no sé… me ha resultado extraño y excitante.. cómo si ambos supierais algo que yo no… demasiadas coincidencias…
Estamos en la calle, siento el calor de tu cuerpo junto al mío. Aún no me has besado. Así que lo haré yo. Esta vez no será el caballero el que de el primer paso. Pero al acercarme me apartas la cara, me acaricias la mejilla y me dices no, así no. Me coges el bolso y sacas el pañuelo que había cogido por si refrescaba. Estamos a mediados de Mayo, pero el tiempo en Barcelona está rebelde por las noches aún.
Te miro… date la vuelta, me dices. No puedo resistirme, me resulta muy erótico cuando te pones dominante. Obedezco. Me giro y noto como me tapas los ojos con las manos, no… no son las manos, es el pañuelo. Me estás vendando los ojos. Noto un cosquilleo en el estómago… me gusta que me sorprendas.
Me giras y me apoyas contra la pared. Me acaricias la cara y me besas. Sabes a vodka, tus labios son suaves. Estoy totalmente rendida a tu beso largo, húmedo. Sándalo, cuero, lencería, uñas en la espalda, sal… eso eres tú. Rascas un poco, hoy no te has afeitado. Lentamente apartas tus labios de los míos y me dejas con la boca entreabierta, pidiendo más.
Alejas tus caderas de las mías. No te alejes, por favor, parece una súplica pero es que te necesito. De pronto, vuelves a acercarte, me sujetas las manos a la pared y me besas de nuevo. En ese momento imagino que lo que me sujeta son unas esposas, frío acero sobre mi piel caliente…Debe ser el alcohol pero… creo que me he metido demasiado en el papel, parecen los labios de un extraño. No, no es eso… Es un beso más dulce, más… no sé.. diferente… ya no rascas. Me vienen a la mente imágenes, olores, sabores… vainilla… se me inunda la boca de vainilla….rosa…No puede ser… Definitivamente, creo que he bebido demasiado.
El no ver hace que sientas más las cosas, se desarrollan otros sentidos. Y aunque el alcohol hace mella en ellos, si que siento algo diferente, algo mezclado con el olor a vodka y tu colonia.
Me acaricias la cara y me preguntas que si me gusta. Cómo no me va a gustar. Me coges las manos, y me las acercas a ti. Me las pones sobre…… Tus caderas? No entiendo nada, estoy muy confusa. Quítame esto!! Te digo en voz alta, tal vez más alta de lo normal. No te asustes, me dices al oído, sólo déjate llevar. No te preocupes, estoy aquí. Vuelves a cogerme las manos, no puedo moverme, sólo besarte…
Y me vuelves a besar. Con tu lengua entreabres mis labios y jugueteas con mi lengua. Me besas, me comes… me estoy excitando mucho, estoy totalmente entregada. Entonces me sueltas el pañuelo de los ojos y me dices… tu tranquila. Porque debería no estarlo?
Vuelvo a abrir los ojos y enfoco. Delante de mí no estás tú. Antes de que me de tiempo a pedir explicaciones ella, la de los chupitos, me está besando. Me mira, sonríe y vuelve a introducir su lengua, ese juguete del demonio, esa fierecilla rosada, en mi boca. Y tú estás mirando. Todo es rosa, vainilla, cava y perlas…Ahora lo entiendo todo, esos labios no eran tuyos. No la segunda vez. Al principio intento resistirme pero mi cuerpo me pide que siga. Y mi mente creo que ha bebido demasiado para decir nada…
No sé como me siento, si enfadada, si confusa… pero si sé que estoy excitada. La estoy besando, y me estás mirando.
Siempre me había faltado la valentía para hacerlo, estaba en la recámara de las fantasías privadas, donde yo era rosa y tú vainilla y él…… Te miro y , no sé, creo que te gusta lo que ves. Creo que no soy la única que fantaseaba…
Empiezo a atar cabos… creo que el chupito y el papel tienen algo que ver. Creo que ambos tenéis algo que ver con esto. Quiero sentirme molesta contigo… que habrás dicho… pero no puedo.
Te acercas a mí, a nosotras, y me besas. Entones me miras, como pidiéndome aprobación y asiento. No sé porque, no sé que clase de lenguaje estamos usando pero nos entendemos. Entonces la besas pero me das la mano, es todo tan extraño. A partir de aquí sólo recuerdo imágenes. Estamos en casa, en la cama. Creo que me da vergüenza recordarlo. Creo que dejé toda inhibición de lado y recuerdo tres copas de cava. Recuerdo… recuerdo calor, recuerdo tres cuerpos, recuerdo muchísimo placer y me recuerdo muy mujer, muy caliente. La recuerdo a ella y a ti. A nosotros.
Me he despertado desnuda, con un ligero dolor de cabeza, con los labios hinchados y contigo desnudo a mi lado. Solos. Te abrazo.
Sé que no hemos pasado la noche solos. Pero así es como quiero despertar toda mi vida. Solos.
Te despiertas, me miras y me dices: lo de anoche… Sólo puedo decirte, amor, será mejor que corramos un tupido velo… y sonríes.. y seguimos durmiendo.
Creo que ese hubiera sido el momento de confesarme ante ti y ante el mundo… Pero no, tal vez mañana, tal vez otra noche… pero por hoy seguiré guardando su número en mi agenda, donde está hace ya 3 años. No lo puedo evitar, soy dual.
Tal vez lo sabes, pero, amor, hoy me sentía negra, hoy era sándalo… pero ayer era rosa, era vainilla…

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