Translate

14 de junio de 2012

Spanking: primeros pasos o azotes


Esperando los primeros azotes
Así que quieres repartir unos cuantos azotes, por ahí has visto u oído algo sobre el spanking o quizás tu pareja te ha propuesto ponerte las nalgas bien rojas y calentitas. Pues si eres nuev@ en esto te propongo unos primeros pasos básicos antes de lanzarse dar nalgadas con reglas, látigos y fustas.

Te cuento que es una práctica de lo más normal, mucha gente disfruta siendo azotada, sin embargo sigue siendo una afición un poco tabú. No necesariamente va ligado al sadomasoquismo, depende de cómo lo practiques y de la intensidad o seriedad que quieras darle al asunto.
Antes de empezar. Lo que si te recomiendo es que no empieces a azotar hasta que estéis completamente excitados. El golpe en si y sin más no excita a cualquiera; sin embargo cuanto más excitados, más receptivos somos al dolor erótico. Como es lógico cuando pare o decaiga la excitación es mejor que pares de azotar… pero comencemos por el principio:
Posturas. Algunas posturas sencillas pueden ser ligeramente inclinado y apoyando las manos de tu pareja en la pared o simplemente de pie de espaldas a ti. Puedes empezar pasando tus dedos suavemente sobre las nalgas, hacer unas cosquillas o caricias, hasta que vas ubicándote y al mismo tiempo tu pareja temiendo que se le viene el primer azote.
Es sin duda un momento tenso para el recibe y excitante para el que da, puedes empezar dando un azote en la nalga que tengas más cerca. Lo suyo es empezar suave, así que ahueca ligeramente tu mano manteniendo los dedos juntos y azota sin mantener la muñeca rígida, esto amortiguará el golpe.
Primeros azotes. Procura que los primeros azotes sean más una palmada que una cachetada, una vez dada masajea la zona y si quieres también los genitales. La confusión sensorial del que recibe será notable, entre el picor del azote y la excitación de las caricias en los genitales.
Una vez dado el primero comienza el juego, no dejes pasar más de 5 segundos entre un azote y el siguiente. Apunta a la zona baja del trasero ya que hay más carne y ve poco a poco incrementando la potencia y firmeza de los azotes. Varia también la presión, frecuencia y lugar donde azotas.
Experimenta. Puedes probar a dar el azote y mantener la mano sobre la piel por uno o dos segundos, notarás como se calienta la piel. Frota, acaricia o lame lascivamente la zona antes de propinar otro. Si tienes un vibrador a mano puedes proponerle que lo sujete entre las piernas con sus muslos, aumentará aún más la excitación.
Si quieres que la cosa derive en una tórrida sesión de sexo puedes calmar y refrescar las nalgas con la ayuda de un cubito de hielo. Simplemente te lo metes en la boca y comienzas a lamer y besar con tus fríos labios y lengua sus nalgas, pasando a la zona genital y finalmente devorando todo el cuerpo. Ahora si suena interesante esto del spanking ¿no? ;)

No hay comentarios:

Publicar un comentario