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20 de mayo de 2012

Relato erótico de la semana.






Nos conocimos por internet. Yo nunca me había metido en una página de conocer chicos, pero ese día estaba deprimida por que hacía poco había cortado con mi novio y me metí para curiosear. Me hablaron mil chicos, pero solo me fijé en lo que me dijo uno. Recuerdo que me preguntó de donde era y le dije dónde vivía y me contestó: “Pues si es la mitad de bonito que tú, merece la pena ir”. Obviamente eso se lo diría a todas, pero yo caí. Hablamos muchísimo, nos contamos de todo y más. Él siempre me decía que nos viésemos en una discoteca que esta en mitad de donde vivimos, porque vivimos a una hora de coche, pero yo siempre le decía que no porque ese no era mi ambiente. Él era el típico chico rebelde que hacía poco caso, pero a mi encantaba, yo era la típica chica pijita que me gustaba lo “malo”. A si que seguíamos hablando, hasta que un día le invité a mi casa por que mis padres se habían ido. Sí, aún vivía con mis padres porque tenía los 18 años recién cumplidos y él uno más. Quedamos en un punto de mi ciudad y me recogió con el coche, mi primera sensación cuando le vi me gustó, pero nos deseábamos tanto (sobre todo él por la forma en la que me miró) y nos teníamos muchas ganas. Nos dimos dos besos pero con una tensión y atracción que en aquel coche se notaba mucho. Yo era muy tímida pero me empezó a hablar y no paramos hasta llegar a mi casa. Mientras estábamos en el ascensor notaba como me miraba de arriba a  abajo y se paraba en mi escote (yo iba vestida con un vestido ajustado de tirantes y con un buen escote, lo había hecho a posta, de color rosa, y unas cuñas en negro, con una coleta de caballo que me llegaba hasta la cintura y unos labios del mismo color que el vestido. También estaba súper morena, porque era verano y muy rubia) se me acercó y me besó, un beso muy esperado y muy sensual, pero le aparté y le dije que no fuera tan rápido. Llegamos a mi planta y entramos en mi casa, se la enseñé toda pero lo último fue mi habitación. Se sentó en mi cama y me dijo que fuera pero yo le dije si quería algo de beber y me dijo que agua. Fui a la cocina y mientras cogía el vaso vino por detrás de mí y me cogió por la cintura:
- No quiero nada, solo a ti. –me dijo a un centímetro de mi cara.- Estoy que me muero por besarte.
- Vamos un poco rápido, ¿no crees? Me gustaría hacerlo todo bien. – Y le guiñé un ojo. En realidad le estaba picando, porque contra más le hiciese esperar mas ganas me tendría y sería mejor.
- Eres muy mala, anda dame un poco de agua. 
Le di agua, y mientras él bebía yo salía de la cocina quitándome la coleta muy sensual, hasta que me calló todo el pelo en la cintura. El empezó a toser porque casi se atraganta y yo me reí para mis adentros. Fui al salón y puse un poco de música, música muy sensual. El vino y me cogió y empezamos a bailar. Era un baile que se notaba las ganas que teníamos el uno del otro. Yo como me gustaba ser mala le acariciaba por todos los lados, me daba la vuelta y restregaba mi culito por todo su cuerpo, esto le encendía mas, me daba otra vez la vuelta, ahora cara a cara y le acariciaba el cuello con mi nariz, hasta llegar a la boca pero no le besaba. Entonces el me cogió y me besó. Esta vez ya no me quité, ya le hice sufrir demasiado.  Bajó por el cuello y hasta mis pechos. Me dio la vuelta y me aparto el pelo y me empezó a besar por la nuca mientras sus manos iban de mis pechos hasta mis caderas. Me llevó hasta el sofá y me tumbó. Empezó a besarme las piernas y seguía para arriba hasta que llegó a mis muslos y se paró, me miró y yo le guiñé un ojo, metió la mano debajo de mi vestido y empezó a rozarme con sus dedos, yo estaba encendida completamente y eso lo notó él por la humedad que yo desprendía por abajo. Él paró y subió otra vez a mis labios, empezó a besarlos, a chuparlos y morderlos. Decidió quitarme mi precioso vestido, a si que me quede en ropa interior, toda conjuntada de encaje negro con mis cuñas negras.
- Estás preciosa así, me vuelves loco.
- ¿Te gusta? Me lo he puesto especialmente para ti- le dije con una mirada pícara.
Entonces vino a besarme otra vez pero yo le paré y le dije para fastidiarle un poco:
- Que calor hace, ¿no? , necesito un poco de agua. – y me levanté y me fui a la cocina riéndome. Él se quedó con una cara… pero yo me lo estaba pasando de lujo. Pero él no tardó en venir a buscarme.
- ¿Pero como eres tan mala conmigo?
- Pero si te gusta, ¿o no? – y me senté en la encimera de la cocina y mirándole muy sexy.- Lo bueno se hace esperar.
- Lo difícil me encanta, pero  es que no aguanto.
A si que se me acercó y me besó, mientras me acariciaba por las piernas. Me empezó a besar por todo el cuello bajando por mis pechos. Me quitó el sujetador y me empezó a besar los pezones  apretando lo suficiente. Lamió el pezón y lo pellizcó con sus labios. Lo metió dentro de su boca y con la lengua lo acarició. De un lado a otro y en círculos. Luego bajó dándome besitos y chupando mi abdomen hasta llegar al tanga. Me lo quitó y me abrió de piernas en la encimera. Él empezó a tocarme con sus dedos suavemente, encontró mi punto débil, el clítoris. Empezó a juguetear con él, acariciándolo, apretándolo cada vez más, pero con mucho cuidado. Yo creía que iba a explotar. Ahora cambió sus dedos por su lengua. Esto era éxtasis puro y duro. No podía más pero quería que siguiese.
- No puedo más, para, por favor, para. 
Pero el seguía y seguía, hasta que me vino el orgasmo y paró.
- Te dije que pararas.
- No, yo quería que llegaras a ese punto, quería hacerte sufrir un poco por lo que me habías hecho.  – Y me guiñó el ojo.
Me cogió en brazos y me llevó hasta mi habitación. Me sentó en la cama, pero yo me levante y le di un beso largo.
- Ahora seré yo la mala.- se lo dije en un susurro en la oreja.
Le di un mordico en el lóbulo y seguí para abajo chupándole el cuello hasta llegar a su boca dónde le mordí el labio. Le quité la camiseta y baje chupándole hasta su pantalón. Se notaba un gran bulto, y yo me estaba excitando aun más. Le desabroché los pantalones y se los quité junto con sus zapatos. Llevaba un bóxer ajustado, y se notaba un gran miembro debajo de esos bóxers. Yo subí a su boca, y mientras jugueteaba con su lengua con mis manos le tocaba esa parte de su cuerpo tan deseable. A si que me senté en la cama y le baje el bóxer. Salió ese miembro tan deseado y era espectacular. Empecé a acariciarlo, a besarlo, a chuparlo, era una maravilla. Él empezó a respirar muy fuerte, estaba disfrutando y mucho. Cuando no podía mas me levantó y se sentó en mi sitio, me cogió de las caderas y me sentó encima de él. Yo pegué un gritito, porque me dolió pero me gusto mucho. Empecé a balancearme sobre el al ritmo de la música que sonaba por toda mi casa. Todo era muy sensual y sexy. Me estaba encantando todo. Mientras yo bailaba encima de él, él me besaba por todos los sitios de mi cuerpo. Me cogió y nos tumbamos en la cama, él encima de mí, quería llevar el ritmo él. Yo me dejé.  Empezó suave y flojito, pero empezó fuerte y más fuerte, nuestras respiraciones iban al compás, incluso nuestros gritos, aunque no eran muy fuertes. Mientras me metía su miembro, con una mano me tocaba el clítoris muy rápido, yo estaba que explotaba. Seguimos así hasta que  los dos llegamos al orgasmo a la vez. Fue una de las mejores sensaciones de toda mi vida. Nos quedamos en mi cama besándonos, muy satisfechos por todo.
Al rato se vistió y se fue dándome un beso y diciéndome que se repetiría. Seguimos hablando por internet y cada vez que tenía mi casa sola el venía y repetíamos.
Seguimos haciéndolo y me sigue encantado.


Relato anónimo de nuevo, muchas gracias por participar en Tabú ^^

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