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27 de mayo de 2012

Relato erótico de la semana. El postre


Un sábado por la tarde, a punto de salir del trabajo, quise ver si me llegó algún correo, estaba revisándolo cuando una amiga entró al MSN, le pregunté.
– ¿Qué estás haciendo? –
– Trabajando en la casa. –
Contesto ella por el MSN, y sin pensarlo le pregunte.
– ¿Quieres que te ayude? –
No sé si ella lo pensó pero me contestó.
– Claro ven, te espero con ansias. –
– ¿Estas segura? –
Le volví a preguntar, pero no me contestó solo me escribió la dirección, la anoté, apagué todo, llamé a casa para que no me esperaran.
Salí rápido, como pude llegué, toque la puerta, dos, tres veces y no salían, creí que me había equivocado pero revisé la dirección, luego pensé que me había jugado una broma, ya me iba a dar la vuelta para irme, cundo la puerta se abrió, y apareció ella, no puedo decir que era una modelo, pero tampoco era un adefesio, está bastante bien y no le pide nada a una niña de 18 o 20 años, me saludó animadamente, ella se encontraba trabajando en la computadora junto a la cual un paquete de papeles, en verdad no se de qué se trata su trabajo solo sé que trabaja en una universidad.
– Disculpa pero estoy muy entretenida con el ordenador. –
Me dijo y yo le dije de inmediato.
– Está bien que no te preocupes, pero recuerda que vine ayudarte, entonces ¿en qué quieres en que te ayude? –
Hasta ese momento fue cuando me di cuenta cómo estaba vestida, solamente con una playera larga, calcetas, y su sencilla ropa interior; hice como que no la veía, pero en verdad estaba muy sensual.
– La verdad solo quiero que hagas compañía. –
Contesto, vi como estaba trabajando y la hora que era, cuando le pregunte
– Ya comiste algo? –
Me dijo, moviendo la cabeza que no, y sin planearlo le dije.
– Te preparo algo o quieres que pida para que lo traigan. –
– mmmmmm ¿enserio sabes cocinar? –
Me preguntó, y caminando a la cocina, oí que dijo.
– Bueno busca lo que quieras hacer. –
Así que le preparé algo sencillo, lo serví y se lo lleve a la sala, donde estaba trabajando, en la mesa de centro, ella hizo a un lado su trabajo para comer, me senté en una posición privilegiada, cuya posición, podía ver un poco más de ella, la cual no la cambiaría por nada, ella no se daba cuenta, comía sin decir nada, yo solamente jugaba la comida, cuando estaba por terminar, se dio cuenta que la veía y con una sonrisa de niña me pregunto.
– Si abra postre, ¿verdad? –
Me tardé en contestar ya que no podía apartar la mirada.
– Lo que yo quiero de postre va estar difícil. –
Le dije con una sonrisa de maldad, y me contesto
– Podría ser pero si también me toca postre, es mas tu preparaste la comida a mi me corresponde preparar el postre. –
Abrió un poco más las piernas y solamente hizo a un lado su panti para contemplar mejor su rico pubis y más abajo, me acomodé en el suelo y comencé a pasar mi lengua por aquel lugar exquisito, iba de a delante hacia atrás, disfrutando toda su miel, se quito la camiseta, descubrí unos lindos senos, después comprobé que no cabían en mi mano, entre jadeos me fue desvistiendo, sé que no soy un modelo, pero me gusta complacer a las mujeres en lo que pueda; apenas me quitó el pantalón se abalanzó, hacia mí y se metió mi pene erecto en la boca, haciendo maravillas y tomando ritmo ambos, después se acostó y abriendo las piernas me dijo.
– Ponte sobre mí. –
Muy despacio fui entrando y al mismo tiempo le besaba los senos y mordía sus pezones, me encontraba en el paraíso, empecé a moverme con un ritmo constante, hasta tomar mayor rapidez en momentos me detenía para que disfrutar aún más, tomé una de sus piernas, para acercarme a su pie, le quite el calcetín y uno por uno bese sus dedos, dejó de jadear y empezó a gritar, lo cual me excitó más, bajé su pierna, giré sobre ella, contrariándola, pero las metidas fueron más profundas, y ya no protestó, en esta posición no solo le besaba un pie, eran los dos, estuvimos así un par de minutos cuando de un golpe me salí, por lo cual ella protesto, pero sin darle tiempo para decir algo la puse de espaldas, apoyada con piernas y manos, y metiendo mi miembro despacio para que sintiera placer, con mis manos sentí el movimiento de sus senos, volvió a gemir por las envestidas, que cada vez era más vertiginosas, con una mano, jugueteé en su entrada pequeña, pensé que se molestaría, pero su reacción fue de empujarse hacia mi mano, para que entrara lo más que fuese posible, al inclinarse un poco más, empezó a temblar toda, sentía como me apretaba, comprendí lo que pasaba, empujando con más fuerza, atacándola sin compasión hasta que la complací, estaba apunto de venirme, imprevistamente me salí y todo el liquido, quedo en su espalda, ella quedó en esa posición un momento, y eso me permitió ver lo húmedo que estaba, después se levantó, todavía temblando la comencé a limpiar, se sentó en el sofá, respiro profundo le di un poco de agua, dio un fuerte suspiro y volvió a su trabajo.
– Gracias por esto. –
Lo dijo de repente, y solo le conteste:
– Estoy para lo que desees, mandes y pidas. –
Se sonrío y se le subieron los colores a su rostro, me dirigí a la cocina para realizar una fantasía que tenía, encontré un delantal, me lo puse y era lo único que traía puesto, cogí los platos y me puse a lavarlos, es algo que no me gusta, pero era excitante estar en una casa que no es tuya y hacerlo, y más así como me encontraba, a mis espalda sentía la mirada de ella, sin saber que pasaba por su mente, pero se le veía que los colores le subían y bajaban, su mirada no se despegaba de mi y comenzó a mecerse.
Lo que paso el resto de la noche fue aun mejor que lo que había sucedido, ya que no se nos olvidará por las locuras que realizamos.
Al día siguiente la desperté con el desayuno en la cama, con una enorme sonrisa y con los ojos radiantes, me dijo.
– Tengo bastante hambre, ¿habrá un rico postre o quieres el mismo de ayer? –
Yo simplemente le conteste.
– Estoy a tus órdenes, a tus deseos y caprichos. –

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