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18 de abril de 2012

Sexo y lactancia materna


Algunas mujeres se encuentran con que su libido cambia significativamente durante la lactancia, lo que les hace preguntarse sobre su deseo sexual. Otras mujeres, en cambio, experimentan el mismo o un aumento del deseo sexual. Lo fundamental, en todos los casos, es mantener la comunicación con nuestra pareja para tener una relación sana.
Después del parto y durante la lactancia materna el cuerpo de la mujer está inmerso en una tormenta hormonal con pechos hinchados, muchas noches sin dormir… y una larga lista que veremos a continuación.
Imaginemos la escena. Los nuevos padres vuelven a casa con su bebé, ya son una familia. El bebé es el más bonito del mundo. Mamá y papá se sonríen mientras babean por su bebé, lo abrazan, lo besan y se sienten muy felices. Entonces papá pone sus brazos alrededor mamá, baja lentamente. La besa y empieza a mostrar sus intenciones de llevarla a la cama… De repente la música se detiene. Mamá se escabulle. El bebé empieza a llorar y papá ha sido rechazado… una vez más. ¿Te suena familiar?.
Algunas madres reconocen haberse sentido mal durante algún tiempo debido a la pérdida de interés en tener relaciones sexuales durante la lactancia. No os preocupéis, tengo unas cuantas excusas con base científica…

Las hormonas

La oxitocina es la hormona es responsable de que se segregue la leche materna. La oxitocina es también llamada la hormona del amor y contribuye a que las madres tengamos un fuerte deseo de abrazar a nuestros bebés. Esta hormona también participa en el acto sexual liberándose durante el orgasmo. Al menos en teoría, se podría pensar que esto último debería beneficiar a nuestro deseo sexual durante la lactancia, cosa que al parecer no le ocurre a la mayoría de las madres.
En su lugar, puede hacer que la leche materna fluya de los pechos durante el orgasmo, esto puede dificultar o dar un giro inesperado a las relaciones de pareja. El cualquier caso, hacer el amor con un sujetador puede ser la solución.
Otra hormona que afectan a nuestro interés en el sexo durante la lactancia es el estrógeno. Los niveles de estrógeno son muy bajos durante la lactancia. Esto evita la ovulación, disminuye el interés por el sexo y pueden causar sequedad vaginal. Usar lubricante se vuelve entonces una necesidad para muchas madres.

Cansancio

La falta de sueño puede volverte loco, de hecho es un tipo de tortura. El cansancio afecta tanto a madres que den el pecho como a las que dan el biberón, salvo que los biberones también los puede dar el padre, procurando a las madres un respiro y dormir algunas horas seguidas. También el biberón suele hacer que los niños duerman más horas seguidas porque, al parecer, la leche de fórmula los sacian más.

“Exceso” de contacto físico

Las madres primerizas estamos casi constantemente en contacto con nuestro bebé, como si fuéramos la misma persona. Es como si tú desparecieras y el centro de todo tu mundo fuera el bebé, en todos los sentidos. Esta sobre exposición puede hacer que llegue un momento en el tiempo en que lo único que desees es reencontrarte contigo misma, que no te toquen, estar sola, pensar en ti. Esto, obviamente, no es muy compatible con el sexo.
En esos momentos es buena idea que papá se ocupe del bebé mientras mamá se toma una ducha tranquilamente, lee un libro, duerme o simplemente se sienta en el sofá. Estar un rato sin tener al bebé en brazos o sin ocuparse de él es un respiro necesario que nunca viene mal. Así será toda una agradable novedad recibir caricias de otro que no sea la personita que te vomita o babea encima… ;)

Dolor

Dar a luz es doloroso, la lactancia puede ser un proceso doloroso, al menos al principio, y hacer el amor puede ser doloroso durante mucho tiempo debido al dolor, las punzadas de las cicatrices y la sequedad. La espalda y el cuello se resienten de coger al bebé, llevarlo en brazos, darle el pecho, cambiar pañales, etc… Sin olvidar el dolor de cabeza por falta de sueño …
Dolor, dolor, dolor… no son lo ideal para la libido.

El cuerpo después del embarazo

Llevar un niño 9 meses y dar a luz es un trabajo duro y un milagro. Así como el cuerpo puede cambiar de aspecto con respecto a antes del embarazo, muchas mujeres ya no se sienten satisfechas de su físico ahora que son madres, además ya no tienen tiempo de ocuparse de ellas mismas. Desafortunadamente, esto también puede tener efectos negativos sobre el impulso sexual.
Hay que tomárselo con calma. Comencemos por hacer ejercicio poco a poco y pensar en revisar nuestros hábitos nutricionales. Podemos hacer todo lo posible por arreglar lo que tenemos, ya que el amor se supone que hará el resto…

La luz al final del túnel…

Afortunadamente esta situación no durará eternamente, como dijo una madre sabia: “El deseo sexual vuelve, de lo contrario la raza humana se habría extinguido.”
Así que, hay que tomárselo con calma. Los padres no deben perseguir a las madres, ni las madres deben olvidarse de tener relaciones, por el bien de la lactancia y de la relación.
Para las madres que tienen la libido intacta, enhorabuena y ¡a divertirse!

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