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15 de abril de 2012

Relato erótico de la semana: Una noche en la discoteca.





Se fue a una discoteca con su pantalón negro de raso, y el hilo dental negro que hacía años no usaba, sabía que su jefe estaría allí, y eso la excitaba de sobremanera. Había notado como la miraba, cuando se volteaba, y cuando se acercaba, la verdad le gustaba la situación puesto que la tenía sobrexcitada en el trabajo y cada vez le daba más protagonismo en la mesa. Esa noche entró a la discoteca, en la cual se realizaba la fiesta del Banco, ella sabía que estaba vestida para la ocasión y comenzó el baile, Lorena siempre se destacaba por su ritmo y movimiento de caderas. Como era de esperar, llamó la atención rápidamente de su jefe, quien la invitó a bailar una y otra vez, los roces eran evidentes, y Lorena estaba caliente, sentía como se abrían sus pezones, le faltaba aire, y el roce de su calzón con su chuchita era increíble. 


De repente los bailes se fueron haciendo evidentes ante los demás miembros de la mesa, quienes bromearon entre pieza y pieza,  Lorena se detuvo pero sólo para conversar con una amiga, y en la oscuridad no dejar de mirar lo que tanto comenzaba a gustarle el bulto entre las piernas de su jefe, ella misma se había sorprendido mirándolo en el trabajo. De pronto él se acerco y la invitó a recorrer la discoteca. En la segunda planta existía una barra principal, además la gerencia se encontraba en el segundo piso.  Lorena  accedió y de pronto se dio cuenta que se estaba trasladando de la mano de él rumbo a cualquier lugar a donde la llevara. 


La segunda planta era mucho más oscura, casi totalmente negro. Antes de acercarse a la barra bailaron un par de canciones de mucho ritmo, lo que ocasionó que los roces volvieran a darse y que la mano de él se deslizara por su cuerpo, y llegará en la total oscuridad a acariciarle el culo, presionar su raya con un dedo y apoyar su palma abierta sobre uno de sus costados, a lo que Elbita en total oscuridad sintió reventar de placer y excitación. De pronto él intento besarla, negándose ella de una manera cariñosa que concluyo deteniéndolo de frente con su mano en el pecho. El la llevo al rincón más oscuro de la barra no se distinguía nada, e intento besarla,  Lorena  se negó volteándose pero se dejo abrazar cariñosamente por la espalda, estaban ambos apoyados en un rincón oscuro negro no se veía casi nada, escuchando la música, él la sujetaba a ella por detrás, de pronto  Lorena comenzó a sentir entre sus nalgas como rozaba el pene inchadísimo de él, una y otra vez en un ritmo propio de una magnifica penetrada la cual no detuvo, él la abrazaba e intentaba acariciarle los pezones,  Lorena en total oscuridad no volteaba solo sentía una y otra vez el roce de ese pene al que no se atrevía a voltear a mirar, sentía una explosión de placer, la estaba dando sin ser penetraba sólo con sentir las ansias de un macho por poseerla. 


El terciopelo de su pantalón estaba empapado  Lorena se había excitado tanto que el hilo dental se encontraba empapado, de pronto se animó a voltear, y pudo percibir la excitación de él, ya relajado, satisfecho de haberla poseído aunque sea de esa manera, sabía que era el inicio de una relación.  Lorena le dio un beso en la mejilla y soltándose partió excitada y empapada en sudor, esa noche en casa,  Lorena tuvo el mejor orgasmo en el baño de los últimos tiempos.


Este relato me llegó anonimamente a mi correo, así que a la persona que lo mandó, gracias. 

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