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18 de marzo de 2012

Relato erótico de la semana: La violación



Me presento, mi nombre es Clara y tengo 20 años, soy de un  pequeño pueblo de España, lo que os voy a contar sucedió cuando yo tenía tan solo 17 años.

Todos los veranos iba a un pequeño pueblo en la costa a veranear con mis
padres, con el paso de los años conseguí forjar una gran amistad con otras
tres chicas de allí, aunque solo las veía en verano. Desde hace años quedo con
mis amigas todas las noches de verano para salir de pubs y discotecas, adoro
bailar, y con suerte para conocer algún chico guapo, aunque la verdad eso era
bastante fácil para mí, soy delegada, cabello oscuro, ojos claros, tez muy
blanca y modestia aparte tengo unas buenas curvas. Jamás quise que me
sucediera algo como lo que me paso, me costó mucho recuperarme, pero al
ser sincera a veces cuando lo recuerdo me caliento mucho, creo que hay algo
en mí que quiere repetir el goce que sentí ese día, aunque la experiencia no
fue nada agradable.
Llevaba ya un par de semanas en el pueblecito, quedando cada noche con mis
amigas y esa noche también lo hice. Me encontré con las chicas para ir a
bailar, estuvimos en varios lugares, lo pasamos bastante bien, como cada
noche e incluso creo recordar que conocí a un chico bastante mono, pero la
verdad esa parte es lo que menos recuerdo de aquella noche. A eso de las 2
de la mañana comencé a sentirme algo mal y bastante cansada así que decidí
irme a casa, y que mi madre me dijese que podía ser aquello. Era un trayecto
de unos tres quilómetros que siempre recorría en taxi, pero esa noche decidí
caminar por la playa. Me habían comentado que aquella era una parte de la
playa bastante peligrosa, pero yo era bastante confiada, de hecho soy una de
esas personas que piensa que nunca le pasara nada a sí misma, que las
tragedias son solo cosa de telediarios y periódicos. Comencé a andar decida
por la playa, iba con una minifalda y una camiseta muy ancha, y por supuesto
con los tacones en la mano. Iba caminando por la fina arena y aunque estaba
todo muy oscuro y sabia que aquella zona era algo peligrosa, iba muy
tranquila, la fina arena bajo mis pies, el sonido de las olas desasiéndose en la
orilla y el suave resplandor de la luna, tanto en el cielo con el reflejo del
agua, hacía que me sintiese francamente relajada y en paz conmigo misma.
Lo cierto es que estaba tan a gusto que iba completamente despreocupada,
de repente me fije que estaba a punto de pasar por una fogata, no sé cómo
no pude verla antes, había tres hombres en ella y pensé que el echo de
retirarme podía ofenderlos, así que seguí mi camino lo más rápido que pude,
no me daban buena espina esos tipos. Los tres hombres eran adultos,
bastante mayores y parecía que hubiese una gran diferencia de edad entre
ellos, uno de los hombres era bastante obeso y de piel bastante oscura, puede
que fuese extranjero, de unos 45 años más o menos, otro de ellos debía tener
alrededor de 60 años, era muy delgado, pero no parecía que fuese un hombre
débil en absoluto. El último hombre debía tener unos 30 años, también era
delgado, aunque no tanto como el viejo, este más que delgado tenía un
cuerpo atlético pero sin grandes músculos ni nada por el estilo. Los tres

tenían la ropa rota, estaban sucios y además estaban borrachos, sin duda eran
indigentes. Mientras pasaba por el lugar donde estaban, aunque algo retirada
de ellos, el hombre de 30 años me dijo:

- ¡Hey nena! No quieres venir y pasar un buen rato con nosotros, tengo algo
en el pantalón que se muere por probar ese culito- vociferó mientras se reía.

Al principio me causo incluso algo de gracia, aunque seguí andando lo más
rápido posible. De repente empecé a escuchar pasos tras de mí, me gire y vi
como los tres me estaban siguiendo, eche a correr lo más rápido que pude,
mis pies descalzos se hundían en la arena y cada paso me costaba más que
el anterior. Seguí corriendo hasta que tropecé con un pequeño montículo de
arena y caí, quedando tirada y a merced de mis perseguidores. Me alcanzó
el hombre de 30 años antes de me diese tiempo a incorporarme de nuevo,
de repente los otros dos hombre aparecieron detrás de él corriendo y me
sujetaron también, no tenía nada que hacer…

- Ahora sí que nos vamos a divertir…- dijo el gordo con la cara sudorosa por la
carrera.

Me cogieron entre los tres y me taparon la boca para llevarme a un sitio más
alejado y solitario. De la nada sacaron una navaja que me pusieron el cuello
mientras soltaban amenazas para que no gritase, yo estaba aterrorizada.
Me comenzaron a tocar todo el cuerpo y sin poder evitarlo rompí a llorar
mientras los tres se reían de mí. Comenzaron a quitarme la ropa mientras
me tocaban todo el cuerpo, las manos volaban de un lado a otro, no sabía
de quien era cada mano, solo quería que aquello terminase, de repente me
encontré sin camiseta y con él más gordo de los tres subiéndome la minifalda
para quitarme el tanga, cuando consiguió agarrarlo lo arranco de un tirón
y comenzó a tocarme de una manera tosca, de repente note como algo me
penetraba, me había metido un dedo y cuando quise darme cuenta me di
cuenta como refregaba su lengua sin ningún tipo de pudor por mis labios y
clítoris, mientras tanto el viejo de 60 años me agarraba los brazos con una
mano para que no pudiese resistirme y con la otra se tocaba, mientras el más
joven me agarraba la cara y me metía su pene en la boca. Notaba como el
hombre de treinta me movía la cabeza para que se la chupase mientras el más
gordo paraba de usar la lengua para ponerse al lado del de 60 años. El hombre
de 30 se me corrió en la boca, note como llegaba y como su semen inundaba
mi boca hasta salirse por las comisuras de mis labios, cuando la saco comenze
a llorar aunque antes de que me diese cuenta el gordo me tenia agarrada y
el de 60 años me la había metido en la boca también, este se me corrió en
las tetas, y el gordo también me obligó a comérsela, este último también se
corrió en mi boca. Los tres seguían tocándome, uno empezó a decir:

-¿Por qué no la deja..

Cuando lo corté.

-Por favor parad, no hagáis nada mas, soy virgen… dejadme ir…

Al escuchar esto la cara de los tres violadores cambio por completo, se
volvieron más agresivos y parecían estar mucho más calientes, entonces el
hombre de 45 dijo:

-Haremos que tu primera vez sea inolvidable.

En ese momento dos de ellos me cogieron, uno por los brazos y otro por las
piernas. Solo veía al de las piernas que era el gordo, y a mi lado estaba el
viejo que me obligo a comérsela de nuevo, de repente note como algo me
penetraba una y otra vez, solté un grito y vi como el gordo me la estaba
metiendo, mire arriba y vi como el de 30 me sujetaba con fuerza y miraba
como me la metía su compañero, tenía cara de cara de placer y de ansia por
metérmela él también. De repente note como el mayor me cogía la cabeza
de nuevo y me volvía a meter su pene en la boca mientras que me movía la
cabeza. Empecé a escuchar como el gordo comenzaba a jadear y cada vez
cuando de repente note como se corría dentro de mí. En ese momento el
de treinta me soltó y se cambio el sitio con el gordo, al cogerme me dio la
vuelta, y me la metió por detrás, note un gran dolor y no pude evitar gritar,
el mayor seguía cogiéndome la cabeza y apretándome cada vez más fuerte
contra él. El gordo de 45 me empezó a meter mano de nuevo por todo el
cuerpo. Yo seguía sufriendo un dolor horrible, mientras veía la cara de mis
violadores gozando cada centímetro de mi cuerpo. En ese momento el viejo
empezó a apretarme más fuerte aun y el hombre de 30 a meterla más rápido,
de repente el viejo me la saco de la boca y se corrió en mi cara mientras
el hombre de 30 acabo en mi culo. Cuando terminaron yo estaba exhausta,
dolorida y humillada. Los tres hombre me dijeron:

-Gracias pequeña.

-¿Sabes cuánto hace que una hembra así no pasaba por nosotros?

-Esto no se te olvidará en la vida.

Los vi marchar y alegarse tranquilos, no parecían temer que lo contase y
mientras yo estaba allí tirada en la arena y desnuda.
Yo me levante así, humillada y violada.

Aun recuerdo esa noche y un escalofrío recorre mi cuerpo…


Relato escrito por Aitor. 

4 comentarios:

  1. Lo único que me dan ganas al leer esto es de matar a tanto hijodeputa... lo siento pero para mi esto no es nada excitante. Cómo hombre me parece fuerte que usemos este argumento para relatar algo erótico, cuando ni por asomo esta historia tiene nada de eso. Y si ponerse en el lugar de una mujer violada es creer que piensan " hay algo
    en mí que quiere repetir el goce que sentí ese día, aunque la experiencia no
    fue nada agradable." es para hacérselo mirar y mucho, porque algo no funciona bien.
    es simplemente mi opinión pero creo que hay mejores formas de llevar un relato erótico con sexo no consentido.
    un saludo!

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  2. Hay muchas (demasiadas) faltas ortográficas y gramaticales.

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  3. Mmmmm no ce pero si lo analizan. Bien se podría decir que es falso!

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