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25 de marzo de 2012

Relato Erótico de la semana: Kyle y Juliette, Juliette y Kyle



Kyle la dejó en el sofá y le quitó únicamente las sandalias, a pesar de que él estaba totalmente desnudo para ella. Juliette lo hizo inclinarse a su lado y se dio el gusto de acariciar por fin libremente sus mejillas y su cabello, pero él parecía incómodo con ello, evitando su mirada. Claro, aquellas caricias no eran de deseo, sino que simulaban verdadero cariño, como si pudiera...  seguir engañándolo ahora.


-Kyle…
-Dime.
-¿Me darías un beso?


El la besó, pero no en los labios sino en la parte del estómago que dejaba ver su camiseta al enrollarse sobre su cintura. Muy lentamente desabrochó sus pantalones y la miró fijamente antes de quitárselos.


- ¿Puedo?- ella asintió y al mismo tiempo se quitó la camiseta junto con el sujetador- Absolutamente… bella.
- Ven aquí, Kyle, junto a mí.


Kyle se tendió a su lado y ella besó delicadamente su pecho, aspirando su limpio y delicioso olor a perfume y a hombre. Con cuidado pasó sobre él y se sentó de rodillas junto al sofá para poder tener absoluta libertad para verlo y tocarlo. Muchas veces había soñado viéndose a si misma haciendo precisamente eso y ahora por fin era realidad. Con sus manos se deleitó recorriendo sus largas y firmes piernas con el vello haciéndole cosquillas en las yemas de los dedos. Al principio le costó soltarse, pero cuando se permitió un poco más de libertades, notó que su trasero no sólo era hermoso con vaqueros o ahora desnudo, sino que al tacto era igual de duro y deseable que como lo había imaginado.


- Me gusta…
- ¿Qué? ¿Mi trasero?- él se sonrojo apenas- Bueno, está a tu entera disposición…
- ¿Y acaso tú no vas a tocarme?- Kyle tan sólo le hizo cosquillas en el estómago con una mano, haciéndola reír- No me refiero a eso, tonto.
-Mmmm, ¿entonces de verdad puedo tocarte?
-Sí…- ella tomó la mano de Kyle y dejó que su lengua recorriera lentamente las líneas de su palma sujetándola firmemente, hasta llegar a muñeca, a la que dio un pequeño mordisco, haciéndolo jadear- Hazlo como tú quieras, donde tú quieras.


Kyle alzó una ceja al reconocer la misma frase que le había dicho a ella tiempo atras, quien lo vio y fingió absoluta inocencia. Fue entonces cuando Kyle hizo que se levantase y se sentase sobre sus rodillas, con la espalda apoyada de medio lado contra él y cogiendo con su mano uno de sus voluptuosos pechos, acariciándolo y tirandole del pezón entre el dedo índice y el corazón para endurecerlo hasta cogerlo entre sus labios. Despacio jugó a desesperarla con su luega, rodeando la base con los dientes y apenas rozando la punta con su lengua, pero aquella tortura no sólo la afectó a ella, porque con mucha más urgencia cogió el otro pecho, lamiéndolo y chupando con menos delicadeza el pezón, haciéndola sentir la mujer más deseada del mundo, le dio un par de pequeños mordiscos, midiendo cuidadosamente que su deseo no llegara a lastimarla, al menos no demasiado. En ese momento la tendió otra vez sobre el sofá, recorriendo con sus manos sus caderas, tirando un poco de ella hacia un lado del sofa, lo que la obligaba a separar un tanto las piernas y apoyar los pies en los hombros de él… Pero eso era justamente lo que Kyle buscaba. Pasó sus labios, dulce y delicadamente por la parte superior de la vulva y fue bajando poco a poco, hasta que al sacar su lengua sintió los dulces y húmedos y calurosos labios de ella, lo que la hizo sacudirse y revolverse de forma extraña.


- ¡No!
- No, ¿qué? ¿No te gusta?
- Nunca he hecho eso…
- Tranquila. Verás como va a encantarte si te relajas. No voy a hacerte ningún daño, lo prometo.- dijo Kyle con una reconfortante y cariñosa mirada.
- Lo sé…


El ayudó a Juliette a acomodarse de nuevo en el sofá y esta vez comenzó besándola despacio desde sus pies hasta estar nuevamente entre sus muslos, separando lo más suavemente posible sus piernas para poder ubicarse entre ellas. El primer contacto fue demasiado íntimo, pero Kyle estaba preparado y no la dejó cerrar las piernas, besó sus muslos antes de volver a la carga, a continuación siguió por sus labios, pasando la lengua entre ellos muy suavemente arriba y abajo, su lengua pasaba cada vez más rápido hasta que finalmente acabado en su dulce clítoris. Kyle lo succionó con sus labios mientras seguía recorriéndolo con su lengua, con tal destreza que la hizo apretarse más contra su él ante la poderosa y exquisita excitación que estaba experimentando. Desde ese momento no intentó volver a evitarlo. Kyle permaneció un buen rato entre sus piernas, variando los movimientos de su lengua, penetrándola con ella, prodigándole largos lametones aplicando presión, usando los labios para apretar y succionar justo donde más necesidad sentía ella de esa boca bella y perversa que la estaba volviendo loca. La actuación de Kyle parecía no tener fin, haciéndola gemir y retorcerse para escapar un segundo de sus caricias y estar al siguiente cogiéndolo por el pelo para que no fuese a apartar ni un milímetro su boca de su ardiente carne. Entonces Kyle rodeó sus muslos con los brazos, separándolos más y haciéndole imposible cualquier escape o retroceso, acelerando los movimientos de sus labios y su lengua, azotando rápido y fuerte su clítoris y apretones hasta que Juliette lo aprisionó fuertemente entre sus muslos, arañándolo donde sus manos lo tuvieran a su alcance y mordiéndose los labios para no gritar del puro placer de ese increíble orgasmo. Aquello debía ser lo más cercano al cielo, puro y exquisito éxtasis, pero aún así un placer que había sido principalmente para ella, que él le había regalado generosamente.


- ¡No más, por favor!


El corazón de Juliette jamás había latido tan deprisa y su cuerpo se había relajado absolutamente. Por unos minutos lo perdió de vista y al regresar la cogió en brazos y la llevó hasta el baño. Él había llenado la bañera de agua caliente y espuma y con ella en brazos se dispuso a entrar en el agua. Una vez dentro la sentó entre sus piernas, apoyándola contra su pecho. Juliette quiso voltearse para poder verlo, besarlo y agradecerle aquellos exquisitos mimos, pero él le cogió las manos y las sujetó tras de su propio cuello, dándole oportunidad tan solo de jugar con el pelo de su nuca.


Nada de eso. Es mi turno y las cosas se harán a mi manera, ¿OK?


Juliette asintió simplemente porque no tenía fuerzas suficientes para oponerse. Kyle se echó hacia atrás y ella quedó extendida sobre su pecho, descansando la cabeza en su hombro. Desde que él se había quitado la ropa no pudo evitar ver lo bien "armado" y excitado que estaba, intentando ser lo menos evidente al mirar, sin tocar, sin embargo en esa posición era imposible obviar que Kyle la deseaba intensamente y menos cuando estaba sintiendo la dura prueba de su necesidad contra su cuerpo. El había cogido el jabón y hecho abundante espuma entre sus manos para deslizarlas por todo su cuerpo sin el menor reparo. Si él podía jugar, ella no iba a quedarse atrás, cogió su pene con firmeza y se lo introdujo suavemente, empezó moviendo sus caderas contra él en semicírculos hasta que escuchó con satisfacción que él respiraba muy rápido y apenas podía contener sus gemidos. En un segundo de descuido ella logró darse la vuelta y se sentó a horcajadas sobre él, pudiendo acariciarlo con toda autoridad mientras se movía ahora hacia delante y hacia atrás tan sólo lo suficiente para mantener abajo sus defensas y poder echarle un buen vistazo con plena libertad. Desde que habían comenzado a ir a la playa su piel estaba aún más morena, con los músculos marcados lo suficiente para verse fuerte, sin ser una exageración de aquellas que se llevaban ahora.
Aprovechó que mantenía cerrados los ojos, sin oponer resistencia para inclinarse y rozarle los labios con los suyos, siendo ella ahora la que lo cogió con firmeza del pelo para que no pudiera escaparse del beso. Aún así él prefirió forcejear hasta quedar libre y volvió a tomar el control, cogiéndola por la cintura para alzarla y acercar sus pechos hasta su boca, lamiéndolos y mordiéndolos a gusto, subiendo hasta su cuello donde esta vez dio largos, lentos y torturantes mordiscos hasta hacerla ronronear de placer. Ella siguió moviéndose cada vez más rápido y con más intensidad hasta ver en la cara de Kyle una mueca de inmenso placer.


- Sabes tan bien… hueles tan bien… no sabes cuánto me gustaría tenerte así, pegada a mi para sentirte y probarte para siempre.


Los dos quedaron tumbados en la bañera, ella sobre él, satisfechos y deseosos de repetir aquello, sin duda ninguno de los dos volvería a bañarse sin recordar aquella tarde.


Relato escrito por Marina, una chica de madrid, gracias por tu colaboración.

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