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12 de febrero de 2012

Viaje nocturno.


La voz de un viejo interventor de tren que había recorrido esas vías por enésima vez y seguía siempre haciendo su rutina nocturna era uno de los pocos sonidos que se escuchaban en el vagón; de vez en cuando un leve tintineo o un chasquido de algún resorte del tren habían dejado de ser apreciados por el momento que se estaba meciendo en la habitación de dos camas, puerta cinco y coche cuatro.


Era un habitáculo pequeño con una ventana al exterior por donde el paisaje iluminado por la luna llena se veía, un pequeño sitio para lavarse la cara con un grifo que lanzaba un pequeño chorrillo de agua al abrirlo y la ducha al lado. Una ducha estrecha, pero suficiente. Luego de una pared salían las dos camas, una encima de la otra, camas estrechas y no muy grandes con una luz a un lado para poder leer. Esa era la única luz que estaba encendida y que apenas iluminaba, hacia mas la Luna en esa labor que la tímida lunecilla


Entre la penumbra de la habitación de dos camas numero cinco y del cuarto vagón se podía ver a una pareja un tanto excitada por la soledad del momento y el traqueteo del tren. Estarían pasando la frontera de España – Francia y fue cuando ellos decidieron hacerlo en ambos países en una sola vez. Las miradas de unos ojos de color caoba muy femeninos y los claros del chico estaban cruzadas y comenzaban las caricias, los besos, los mordiscos...., los gemidos...


El decidió colocarse encima, como solía hacer y empezar a desabrochar la camisa de la chica, botón por botón, con miradas picaronas y risas lo hicieron, se podía respirar la complicidad y sensualidad de ambos en ese momento. Terminada la camisa un par de besos en el vientre y siguió bajando..., acariciando su entrepierna por encima de los jeans Las manos de ella ya bajaban de los hombros de el a su propio pantalón para quitárselo de una vez, ella deseaba lo que el chico tenia en mente y no iba a detenerlo... Sin el pantalón las braguillas quedaron al aire, el chico se puso encima suya por completo y un pequeño petting comenzaron a practicar, todo era muy lento, era todo al ritmo del tren, el ritmo que marcaban los rieles por donde circulaba, por una vez no serian ellos los dueños completos de aquella demostración de salvajismo. El pene erecto rozaba con firmeza entre los labios vaginales de ella, está gemía a voz baja mientras apretaba con fuerza los hombros del chico, esté respiraba acompasado con el director de orquesta para no fallar en el ritmo, movimientos circulares suaves y uniformes salpicados con el va y ven del tren hacían de ese petting uno de los mejores. Ella pidió que parase, ella quería jugar también con el..., alargando su mano hacia el pene y mandándolo Ambos tumbados de lado en la cama, uno frente al otro y mientras la chica masturbaba al chaval ella con la otra mano le acariciaba el pelo, la cara, el cuerpo. Fue todo muy sensual. Pequeñas convulsiones de ambas pelvis trataban de unirse pero aun no era el momento, todo a su momento.


Fue ella para sorpresa de el quien empezara con el sexo oral. Súbitamente ella se abalanzó rompiendo todo ritmo impuesto por el tren y se metió el falo en la boca. La merlo, chuparlo, comérselo, disfrutarlo buscaba ella. Fue una soberana relacione, la lengua se movía alrededor del glande de forma uniforme y eficaz, no dejando ninguna parte sin lamer. De vez en cuando se la introducía por completo dentro. Él no podía disfrutar mas, sus piernas trataban de encogerse pero el luchaba para que no, sus manos no sabia que hacer con ellas, sentía mucho placer, ella levanto la mirada para verla la cara y vio la cara de placer que tenia. Era evidente. 




El ambiente se caldeaba, los bordes de la ventana del tren empezaban a empañarse y la luz de la luna llenaba el cuarto como un tupido velo que no hacia otra que se realzar la belleza de los cuerpos desnudos..., se metieron en la ducha. Así fue, en esa estrecha ducha se introdujeron a abrazarse y besarse. Tan estrecha era que sus cuerpos estaban juntos en todo momento. El tren hacia de mano mecedora y hacia que los cuerpos se frotasen y generasen una ola de placer. Ella se subió a el, se puso enganchada con sus piernas en su cintura y el la penetro. Estaban demasiado calientes, demasiado ardientes y querían llegar al clímax Se subió pues para conseguir algo de espacio; estando atrapados allí, en ese minúsculo espacio su espalda resbalaba por la pared gracias al agua que caía sobre ellos y mientras el introducía su pene en ella. Los gemidos salían de ambos, sobretodo de ella. Las sonrisas, las miradas, las caricias, la forma en la que ella le acariciaba el rostro mientras el la penetraba, se podría decir incluso que lloraban de alegría por el momento, aunque realmente era el agua que les caía por la cara. 


Cerraron el grifo y cuando estuvieron un poco mas secos, salieron, cogieron una toalla y se pusieron a secarse mutuamente, pero el fue mas pillo y decidió secarle el clítoris a ella con su lengua. Ella de pie y el arrodillado ante una diosa empezó a lamerse y jugar con sus labios inferiores. Ella por su parte se apoyaba en la cabeza de él y en la pared para no caerse, dejo de sentir las piernas, dejo de sentir los brazos; solo lograba sentir su corazón latiendo con fuerza y el placer que emanaba de sus genitales. Pero entonces de sorpresa él introdujo unos dedos en su vagina y ella grito de placer, un grito que quedo ahogado por el silbato del tren, pero que se escucho perfectamente en la habitación Ella había llegado a un orgasmo y quedo un poco exhausta, pero inmediatamente se repuso y de un empujón volcó al chaval contra la cama dejándolo sentado en el suelo. Coloco su pierna apoyada en la cama, junto a la cabeza de el, esté le beso el tobillo, jugo un poco con el y se levanto. Aprisco a ella contra la pared y suavemente le acaricio la barbilla mientras le levantaba la cabeza para que se mirasen a los ojos, se hizo el silencio y él le dijo:


- Que guapa eres.


Ella se sonrojó, el lo decía de corazón se le notaba, ella puso su mano en el pecho y notaba como el corazón de él se disparaba por besara y eso hizo el chaval. Se acerco a su boca, pero no la beso, se quedo a un centímetro y decidió esperar a que ella diera el ultimo, paso, espero espero, durante unos treinta segundos inmóvil, aguardando lo que sucedería y por fin ella le beso, fue un beso no muy largo, otros dirían que no muy apasionado, pero se podía ver sin ser muy listo la sensualidad que había en aquel beso.


Volvió a empujarlo contra la cama pero él la esquivo y fue ella quien acabo volcada con el pecho al aire en la cama, el salto encima suya. Querían llegar a la máxima expresión y las estaciones francesas iban pasando iluminando fugazmente el cuarto..., el amanecer se acercaba y era buen momento para terminar lo ya empezado y que no se podía dejar a mitad. 


El metió los brazos por debajo de la espalda de ella y se aferro a sus hombros, ella por su parte lo abrazaba. Fue en esa postura donde dejo ver todo el potencial que guardaba. Los hombros se le pusieron duros del esfuerzo que realizaban, las piernas de el, apoyadas en la pared hacían las delicias de las penetraciones mas poderosas, pero el gran movimiento era la suavidad de los círculos que la cadera de el describía acompañados del ya mencionado, traqueteo del tren.




Las ferozmente de ambos completaban la escena mientras los movimientos de la pareja se iban acrecentando, cada vez eran mas frenéticos, mas arritmias; parecía una canción progresiva de una discoteca que nadie conoce y que te engancha a bailar sin parar y sin patrón alguno. Se les notaba en los cuerpos la fatiga del cansancio pero daba igual, ambos habían decidido llegar al final y nada les iba a parar. Una penetración sorpresiva sacudió el alma de la chica. Fue potente y volvió a repetirse sin parar, esa fuerza desmesurada se había vuelto el ritmo base de el, ella le contesto con movimientos musculares de la vagina, la cara de él se torno a una sonrisa, el sabia que a ella le gustaba y eso le motivo para no parar de hacérselo Le hacia el amor como nunca lo había hecho, dejándose la piel en cada paso, cada segundo y sobretodo disfrutando, ambos estaban extasiados con todo lo que acontecía Ella clavo las uñas y dedos en su espalda, el empezaba a perder el ritmo y ambos sabían que eso suponía que se acercaba el clímax


Los ojos de ella se volvían blancos del placer, su respiración ya no aguantaba mas y estaba empezando a gemir descontroladamente Él por su parte trataba de no parar, pero se acercaba el momento. Ambos estaban en las puertas de lo que ya llevaban buscando durante toda la noche y finalmente..., llego. Fue simple, ambos se relajaron de forma súbita, el se desplomo encima de ella, ella lo abrazaba casi medio llorando. Ambos habían llegado a un orgasmo y estaban en una nube de la que no querían bajar..., el momento fue únicamente alterado por el sonido de la megaterio:


- Próxima estación: París, correspondencia con... - y el sonido se perdió, fue el mejor final que habían podido desear, permaneciendo dormidos y descansados hasta llegar a su destino.




Este relato pertenece a un seguidor de Tabú, su nombre es Luis. Me gustaría agradecerle desde aquí que halla prestado un poco de su tiempo a escribir un relato en Tabú, un relato que queda aprobado y publicado. Muchísimas gracias. 

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