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29 de febrero de 2012

Tratamiento para el vaginismo



Hay que tener claro que cada caso de vaginismo es diferente y que tampoco por leer este artículo una deba diagnosticarse… En cualquier caso los expertos los clasifican como vaginismo primario que es el más frecuente y se da al experimentar nuestras primeras relaciones sexuales o al pasar por una exploración ginecológica, y luego está el vaginismo secundario o adquirido que aparece tras un trauma sexual (infecciones, tras una cirugía, tras dar a luz, etc.).

El vaginismo es un trastorno sexual que afecta a la mujer en mayor o menor intensidad provocando desde una leve tensión muscular hasta una contracción de los músculos que rodean la vagina que impide la penetración. Por si solo, el vaginismo no provoca dolor, pero al forzar la penetración si podemos provocar dolor y mucho, así como algún tipo de lesión e incluso sangrado.
El vaginismo resulta bastante frustrante para la mujer que lo padece y puede provocar que una mujer pase de los 20, 25, los 30 e incluso más sin perder la virginidad, o sin disfrutar de la penetración completa aunque lo desee y aunque exista la excitación sexual.

Miedo a la penetración

El vaginismo lo podríamos resumir como el miedo a la penetración, aunque realmente puede venir derivado de otros miedos como el hecho de perder la virginidad y decepcionar a los padres, el miedo a quedar embarazada, el miedo al dolor, el miedo a contraer algún tipo de infección de transmisión sexual, etc.
El vaginismo puede ser fruto de una educación sexual basada en el miedo y con frecuencia la sufren mujeres que muestran una actitud negativa ante el sexo. El que una joven reciba mala información acerca de las relaciones sexuales, el transmitirle prejuicios, tabúes y sentimientos negativos lo único que consigue es perjudicar su vida sexual.
No obstante, el vaginismo también lo sufren mujeres que por desgracia han pasado por malas experiencias tales como agresiones sexuales, violación, abusos sexuales, etc..
Este miedo a la penetración les provoca tensión y se puede generar un circulo vicioso, ya que la mujer siente miedo, se tensa, contrae sus músculos y si se fuerza la penetración se genera más dolor que reafirma la conducta. Por tanto para tratar el vaginismo no sirve forzar, así sólo conseguimos provocar más dolor y agudizar el problema.
Tratamiento para el vaginismo
Es importante acudir a un especialista porque este tipo trastorno sexual requiere de un tratamiento físico y psicológico. Hay que averiguar a qué se debe este miedo a la penetración, y buscar la manera de controlar los músculos que rodean la vagina con idea de que una pueda ser capaz de tensarlos y relajarlos.
Para aprender a relajar los músculos se realizan ejercicios de respiración, así como ejercicios de contracción y relajación de los músculos del suelo pélvico, que son los que rodean la vagina. En anteriores ocasiones hemos hablado de este tipo de ejercicios, son por ejemplo los famosos ejercicios de Kegel, de los que hablamos en apartados anteriores.
En el tratamiento también se emplean diferentes objetos y juguetes eróticos como por ejemplo los dilatadores vaginales o los consoladores de diferentes tamaños y con ayuda de lubricantes.
Puedes empezar por ejemplo por introducir un dedo en tu vagina y notar como se contraen los músculos, mantén el dedo ahí hasta que se relaje la tensión, antes o después los músculos se cansan y se relajan, entonces puedes probar a introducir otro dedo.
Esto mismo tratamiento lo puedes probar también con consoladores, los puedes encontrar de diferentes tamaños, e incluso a medida que vayas progresando puedes probar con las bolas chinas para tomar mejor conciencia de los músculos que intervienen y ayudar a tonificarlos.
Es importante que te relajes y disfrutes, por si no lo sabes te recuerdo que una mujer que padece vaginismo puede disfrutar de los juegos sexuales e incluso alcanzar el orgasmo estimulando su clítoris, lo cual te puede ayudar también a alcanzar la relajación necesaria. Así que chicas, resumiendo, hay que intentar relajarse sobretodo si se trata de nuestra primera relación sexual y dejar miedos atrás, porque tenemos derecho a disfrutar ¿no? Acude a tu médico y ponle solución, no tengas miedo.

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