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5 de febrero de 2012

Relato erótico de la semana: Ella.


 ELLA

¡Corre!, ¡no me van a encerrar!, las únicas palabras que soy capaz de pensar mientras adelanto coches a velocidades vertiginosas. El motor me suplica en cada cambio forzado de marcha que le de un descanso, pero eso se plantea imposible. Lejos, se pueden  escuchar los ecos atrofiantes de las sirenas de policía. El mundo entero a enloquecido. La radio, la televisión, el periódico, todos los medios me han convertido en uno de los mas buscados, ¡a mi! Que no  soy mas que un asistente de dirección en películas de cine independiente.
-¡ Céntrate! - le grite a mi mente,  al tiempo que un citroen negro se interponía en mi camino enviándome casi al arcén -¿por qué estoy sumergido en esta situación?


Después de formularme esa pregunta, y escuchando cada vez mas lejos las auguricas sirenas  comencé a  reconstruir el día anterior...

RETALES EN MI CUADERNO.


Jueves, otro de tantos, pensé mientras me ajustaba los cubre botones de la chaqueta y Recogía el maletín en cuyo interior se encontraban todos mis proyectos y emprendí el camino hacia el estudio de grabación. 
 Al salir de mi casa, en el instante en el que iba a  extraer la llave de la cerradura algo tropezó conmigo.
-¡Joder, mira por donde vas!
-Ups, lo siento iba pensando en otras cosas - dijo mientras se levantaba y me miraba con cara complaciente.
-Tu cara me suena, ¿te he visto en algún lado?
-Esto...no - balbuceó evasiva mientras ondeaba su pelo y emprendía su camino 


Me ensució todo el traje, pero ya llegaba lo suficientemente tarde como para detenerme a cambiarme de ropa.


El resto del día fue de los mas tranquilo. Un par de despidos, una alegación a la junta directiva ( a los jefes que mueven la pasta) y una comida con los colaboradores. En resumen, un día aburrido como tantos.


Toda la acción comienza en el momento en el que me dispongo a abrir la puerta de mi apartamento, y no encuentro las llaves.


-Donde narices me las habré dejado...


La reacción fue de los mas esperada, comencé a maldecir todo mi alrededor al tiempo que golpeaba la puerta, pero cual seria mi sorpresa, que esta comenzó a abrirse misteriosamente con mis golpes. ¡estaba abierta!, pero eso es imposible, yo mismo me aseguré de cerrarla.


Entré cuidadosamente, planteándome que seria lo que encontraría. Y juro que lo que vi es lo ultimo que podría esperarme. En mi salón, sentada,  leyendo uno de mis libros vi la esquiva figura de la mujer con la que me había tropezado esta misma mañana.


-¿¡Pero se puede saber que narices haces en mi casa!?


-¿Y qué haces tu aquí?


-¿Como que, que hago yo aquí?, esta es mi casa.


-Muy bonita y ordenada por cierto..


-¿Como has entrado?


-Querido, esta misma mañana tu  tropezaste conmigo y me cediste las llaves de este lugar


-¡No eres mas que una misera ladrona, voy a llamar a la policía!!


-No, no creo que eso sea buena idea


No se si fue por su sensual deje de voz al terminar todas las frases, o su pasiva actitud ante la situación, pero  me sentí incapaz de hacer lo que pretendía, simplemente me quede paralizado, contemplando sus curvas, que se mostraban marcadas una a una por su ajustada ropa.


Solo el delicado pero firme tacto de su voz consiguió sacarme de aquel estado de trance.


-Tengo hambre ¿tu no?


-¿Entras sin  permiso a mi hogar y solo se te ocurre invitarme a cenar?


-Te equivocas, tu serás el que me invite a cenar.


-¡Increíble!, esto ya es el colmo.


Antes de poder terminar la frase ella se levanto, y se acerco peligrosamente a mi, hasta llegar al punto que nuestras retinas se encontraron en conexión directa, y sus manos empezaron a acariciar suavemente mi pecho.


-Bonita corbata, aunque demasiado seria.


Fue lo único que dijo al tiempo que comenzaba a andar hacia la puerta y emprendía una especie de huida a un paso muy rápido. Por supuesto no iba a dejar que se escapara sin saber quien era y que hacía aquí.


La seguí por innumerables calles, y cada paso que daba me llevaba a sentirme mas inseguro de hacia donde me conducía. Después de 20 minutos y casi en el otro extremo de la cuidad de detuvo y se dejo alcanzar.


-Valla, estas en buena forma- dije, entre suspiros, a causa del agotamiento


 Sin contestarme, se dispuso a entrar al local frente al que nos habíamos detenido, y cuando pude  darme cuenta, estábamos uno frente al otro en una mesa de un restaurante muy distinguido disfrutando de unos manjares que para mi resultaban imposibles de pagar.


-Bonito sitio al que me as traído para una hermosa velada romántica


-¡Pero si as sido tu la que a venido corriendo asta qui sin que yo pudiera hacer nada para impedirlo!


Fue la única conversación que mantuvimos en toda la velada, el resto del tiempo ella se limitó a la comida y a enviarme una mirada furtiva tras otra. No se que pretendía con ese comportamiento, solo se que cada minuto que pasaba yo me sentía mas atraído hacia ella. ¿es su aura de misterio, en perfecto contraste con su inocente apariencia?, puede, aunque su magnifica figura  pide a gritos ser mía.


-No ha estado mal la cena, pero creo que no tomare postre - dijo levantándose y besándome en la mejilla.


-Pero, pero..., no... ¿Dónde  vas ahora?


Imposible, otra vez no se me iba a escapar, no me puede dejar a pagar algo que triplica lo que llevo encima.  Me levante corriendo, esquivando camareros y comensales, y me apresure a seguirla. Atrás quedaban los gritos de el dueño del local, delante, ella...


Esta vez no hubo una larga carrera, apenas  recorridas dos manzanas y cuando yo estaba a punto de alcanzarla, frenó en seco (haciendo que yo casi chocara con ella). Y me besó, al principio me mostré indeciso, pero tras unas milésimas me entregue enteramente a aquel beso, ya no me importaba quien era, que hacia aquí, y porque me comportaba así, ahora solo me importaba el dulce cosquilleo de su lengua en mis labios.


Cruzamos la calle sin separarnos, entre coches que  trataban de esquivarnos, y entramos a un hotel.
Si no teníamos dinero para pagar una cena, dudo mucho que nos alcanzara para una habitación de hotel.


-Espérame aquí ahora vuelvo.


Me senté  en una de las sillas de recepción, a contemplar el acogedor lobby del hotel, pero por mucho que tratara de observar lo que me rodeaba mi mente esta andaba perdida en las suaves ondulaciones de su pelo.


-¡Corre ven!


-Llevo 10 minutos esperándote, ¿donde te habías metido?


Como era de esperar no respondió, me agarro de la corbata y entramos al ascensor.


-¿A qué piso vamos?- conseguí decir apartándola por un momento de mi cuello, 


-Al 4º, la azotea?


-¿Qué?


Demasiado tarde ya había pulsado el botón y estaba encerrado entre sus brazos


PISO 1


Me tenia encerrado contra la pared,  mientras me desabrochaba la chaqueta y la camisa me susurraba, que hiciera lo mismo con su camiseta. Cuando lo hice pude entrever sus no muy grandes, pero perfectos senos, cubiertos por un llamativo sujetador, que hábilmente le despoje, para así poder dejarlos al descubierto




PISO 2


No hay vuelta atrás, mi cabeza solo piensa en la belleza allí presente, y mi pene comienza a desear entrar en escena, creciendo considerablemente. Ella percatándose de ello, comenzó a acariciarlo por la superficie del pantalón, al tiempo que yo giraba la situación y la ponía a ella contra la pared para poder dibujar circunferencias con la lengua en su fino y terso cuello


PISO 3


Sin que ninguno de los dos pudieras preverlo, las puertas se abrieron de par el par y dos mujeres de edad avanzada, aparecieron al otro lado con la mirada incrédula y con caras de repugnancia. En otro tiempo esta situación me hubiera echo sentirme ridículo, pero la tranquilidad con la que mi acompañante me desabrochaba el pantalón y se arrodillaba frente a mi, me hicieron olvidar quien hubiera fuera. 


Las dos ancianas se quedaron petrificadas y perplejas hasta que las puertas se cerraron de nuevo y el ascensor prosiguió con su paso.


PISO 4


El ascensor se detuvo, y ella se levanto con mis pantalones en la mano.


-Si los quieres tendrás que ir a por ellos.


Salio del habitáculo, y yo tras ella, fuera hacia un frió invernal, y en el centro de la explanada una especie de solárium con una piscina cubierta.


-Me apetece un baño, a¿ ti no?


-Tienes mis pantalones asique ahora mismo estoy prácticamente a tus pies


Saco unas llaves, que misteriosamente había adquirido y abrió la puerta para que pudiéramos entrar, desde la bobeda la vista era increíble, frente a nosotros una larga y profunda piscina, a una tibia temperatura, y encima, a través del cristal se podía contemplar el estrellado cielo.


Me lance al agua, y ella, cuando termino de desvestirse me imito, solo que en vez de salir a la superficie siguió zambullida  y súbitamente comenzó a hacerme una felación mientras que yo me apoyaba en el borde de la piscina. De todas las cosas que me esperaba que sucedieran, esa era la mas improbable 


-Por favor no pares.


-Tendrás que sentarte en la escalera, si no me sera imposible terminar este... lo que sea


Eso hice, me senté en el escalón mas próximo a la superficie, y ella continuo recorriendo mi miembro con los labios, a veces suavemente, y otras jugueteando con su lengua, pero siempre manteniendo una postura dominante y sin ataduras. Cada segundo que pasaba me encontraba mas excitado que el anterior, y puedo afirmar que ella lo sentía, porque el ritmo de la acción  iba en aumento.


-Me encanta, eres mística- dije acariciándole su pelo.


-Pero ahora me toca cederte a ti algo de placer


La invite a sentarse en el ecuador de la escalera, desde el agua comencé a besarle las piernas, después poco a poco fui subiendo a los muslos, para acabar finalmente sumergido entre los sensibles y húmedos labios, pude notar como un escalofrió recorría todo su cuerpo cuando me detuve a masajear suavemente esa zona, al tiempo que ella, rebosante de placer, me clavaba las uñas en los hombros, haciéndome saber que se encontraba rozando la nirvana.


No soy capaz de recordar cuanto tiempo estuve en esa postura, ni por que se me paso aquello por la cabeza, pero supe que era el momento perfecto para poder vengarme de todo lo que me había echo pasar esa noche,  así que cuando vi que sus ojos comenzaban a nublarse, debido al placer, me lance hacia atrás, y empece a nada hacia la otra orilla.


-¡Eh vuelve, aun no as terminado aquí!


-¿Em, que, como?


-¡He di dicho que vuelvas!


Fue como un rayo, se lanzo a la piscina, y me agarro de la cintura justo cuando me disponía a salir del agua.


-He dicho que no hemos terminado


-Tranquila, solo quería vengarme, y que fueras tu la que corriera detrás de mi aunque fuera por una vez, aparte he dejado que me pilles


Los dos comenzamos a reír, aunque fue una risa que quedo ahogada entre besos, y sendas caricias.


Ya habíamos esperado lo suficiente, el agua se antojaba mas caliente que al principio, y los dos estábamos deseándolo, por lo tanto nos dirigimos a entonar el zenit de la obra, la apoye contra la pared, y levantadola agilmente unos centímetros sobre mi cintura comencé a penetrarla. Al principio lentamente, marcando el tiempo, de un modo que los mejores relojeros llegarían a envidiar. Después  y conjuntando con sus gemidos, fui aumentando el ritmo progresivamente hasta culminar dentro de ella.


Fue maravilloso, nuestro sudor, mezclándose con el agua, borrando cualquier huella de que habíamos estado esta noche hay. Y el firmamento a mi espalda, el único  cómplice de nuestra actuación
Allí en el centro de ningún sitio, comenzó lo que muchos definirían como el resto de mi vida.




Vuelta a la realidad


Lo de anoche se antoja humo, ahora estoy siendo perseguido por todo el cuerpo de policía, debido a que   las cámaras del restaurante y del hotel, me vieron acompaño de esa extraña mujer,y me toman por un cómplice suyo o algo peor. Necesito respuestas, necesito saber los cargos que pesan sobre mi, pero sobretodo lo que necesito saber es ...
¿quien es esa mujer?




Relato realizado por Daniel. Quería darle las gracias por participar en El Rincón Tabú. Es un placer, contar con tu apoyo, gracias por seguirnos.

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