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15 de enero de 2012

Relato erótico de la semana: La alumna y el profesor





Apuntes, y más apuntes. El día para Nuria estaba siendo agotador. Las clases eran demasiado agobiantes, estaba en bachillerato.
-       ¿Qué clase tenemos ahora Carmen? – quiso saber Nuria.
-       Creo que lengua.
-       Gracias.
Al fin última hora y encima tocaba Lengua, su clase favorita, le encantaba esa asignatura. Adoraba leer y la literatura era el no va más para ella. Su profesor era diferente. Era joven, no tendría más de 30 años.
Ese día pasó muy lenta la hora de Lengua,  tocaba análisis, la única cosa que odiaba de Lengua ya que era bastante torpe al hacerlas. Durante la explicación no paraban de asaltarle dudas y más dudas, no conseguía enterarse de nada, en parte porque no se le da bien y en parte porque estaba un poco ensimismada con el profesor, ya que no solo era joven, si no también muy atractivo.
La clase acabo y los compañeros de Nuria compañeros salieron casi a la carrera entre empujones y codazos, cosa típica cuando acaba la última hora. Nuria decidió quedarse para preguntarle sus dudas, que no eran pocas, cuando de repente el profesor la sobresaltó mientras recogía sus cosas.
-        Nuria, ¿qué te pasaba hoy? Estabas muy despistada. ¿En qué pensabas?
Al escuchar esa pregunta el pulso le tembló, lo que hizo que se le cayeran algunas cosas al suelo y que se ruborizase un poco.
-        Eeeee… nada… no pensaba en nada, intentaba concentrarme pero me cuesta mucho.
Al acabar la frase se agachó a recoger sus cosas, en lo que el profesor aprovecho para fijarse mejor en ella. Era de estatura media, tenía unas buenas curvas para sus escasos 18 años. Lucia una larga melena morena, con el pelo ondulado que enmarcaba su dulce cara con aquella penetrante mirada de ojos azules. Vestía un vaquero ajustado que delineaba muy bien su figura y una ligera blusa muy ancha, lo que le permitió ver un poco del sujetador de esta cuando se agacho a recoger las cosas que se le habían caído. Esto excitó a Enrique bastante lo que Nuria noto cuando se levantaba para solar las cosas en la mesa.
-       ¿Qué querías preguntarme… Nuria? – Consiguió articular Enrique bastante incomodo por su erección.
-       Esto…  – Ojeo  rápidamente el paquete de su profesor, se sonrojo e intentó proseguir – Es esta oración, no la entiendo.
Las miradas furtivas continuaron mientras duró la consulta de Nuria, ella no podía dejar de mirar su erección, no daba crédito ¡Su profesor estaba excitado! Ella también lo estaba, y se ponía más y más a cada instante que pasaba allí.
Ambos se buscaban con las miradas, pero ninguno se atrevía a dar el paso, ya que era algo… raro y sin embargo los dos estaban deseosos de que pasase.
Las dudas acabaron y Nuria se despidió de su profesor y se dirigió a casa más excitada de lo que lo había estado en su vida.
Enrique por su parte se limitó a recoger y salir lo más rápido posible del instituto, tapando a duras penas su evidente erección. Al llegar a casa cogió una cerveza se, sentó en el sillón y puso la televisión, sin embargo no se quitaba de la cabeza a aquella chiquilla, aquella blusa, aquellas curvas… comenzó a recrear la escena del instituto mientras empezó a desabrocharse el pantalón.
“Él y ella, solos en la clase, nadie más y los dos excitados, él la cogía y la empujaba hacía su pecho. Comenzó a besarla, la besó con ímpetu, sus manos danzaban por aquel cuerpo. La chica estaba algo sonrojada pero no paraba, él tan poco. Nuria se desabrochó la camisa y se tumbó en la mesa, fue entonces cuando el profesor comenzó a besarle el pecho mientras la miraba fijamente. Tenía los ojos claros y profundos, estaba muy sexy. Fue entonces cuando Nuria se levantó de la mesa y se arrodilló ante Enrique. Le desabrochó el pantalón y le sacó el pene, y sin previo aviso, se lo introdujo en su boca, la chica lo hacía bien, era muy hábil, minutos después el profesor terminó en su cara”
Sin poder creérselo, Enrique fue a darse una ducha, había tenido un gran orgasmo pero… ¿Por qué con su alumna? No pudo quitarse a Nuria en todo el día. ¿Qué haría el siguiente día en clase? ¿Notó Nuria su erección? Sin hacerse más preguntas se fue a dormir.
Al día siguiente, Nuria salía de su casa para coger el autobús e ir a clase. Sin poder evitarlo se remontó al día anterior y a lo que ocurrió con su profesor de lengua, había tenido una erección cuando a ella se le cayeron los libros, no pudo evitar preguntarse el porqué ocurrió eso. Sin darle más vueltas salió del autobús, ya había llegado al instituto. De camino a clase se encontró a varias compañeras, decidió no contarle a ninguna lo que había ocurrido con el profesor de lengua, “tal vez sea espontáneo” se dijo a sí misma. Se sentó y miró el horario. Tenía lengua, con Enrique, sin poder evitarlo un pequeño escalofrío recorrió su cuerpo de arriba hacia abajo.
El profesor entró y soltó los libros en la mesa, y sin tan siquiera saludar comenzó a copiar oraciones en la pizarra. Nuria no pudo evitar volver a recordar el día anterior.
-       ¿Algún voluntario? – preguntó Enrique.
-       Yo – dijo Nuria con fuerza mirando a Enrique con interés.
-       Está bien – logró decir este.
Nuria con una sonrisa dibujada en el rostro se levantó y cogió con energía la tiza. Comenzó a hacer la oración. Enrique se sentó en su asiento mientras que el resto de la clase hablaba. Una vez acabada la oración, Nuria le preguntó al profe si estaba correcta. Fue entonces cuando pilló al profesor embobado mirando su culo.
-       Enrique, ¿Está bien la oración? – preguntó algo furiosa.
-       ¡Ahm! Perdona, en que estaría yo pensando… deja que le eche un vistazo.
El profesor comenzó a corregir la oración y Nuria se quedó mirándolo. Llevaba una camisa de cuadros rojos y blancos y un vaquero ajustado, le quedaba muy bien y pudo observar como de nuevo, tenía una pequeña erección, sin poder evitarlo Nuria sonrió.
-       ¿Lo has entendido Nuria? ¿Nuria? – preguntó Enrique.
-       ¡¡Si, si!! Claro que sí.
De nuevo, Nuria volvió a su asiento, no sin antes girar la cabeza y dedicarle una sonrisa a su profesor de lengua. Esto hizo que el profesor mandara callar a la clase. Continuó explicando un poco la lección, era bastante aburrida. Enrique notó los ojos de Nuria clavados en él, eso lo hacía que se pusiera nervioso y que incluso sudara. La clase terminó y Nuria estaba esperando a Enrique en la puerta de la clase.
-       Enrique, ¿tienes un segundo? – quiso saber ella.
-       Voy ajustado, pero dime.
-       ¿Podemos hablar en el recreo? Tengo unas dudas de las oraciones compuestas.
-       Pff, verás, tengo cosas que hacer no sé si podré Nuria – intentó decir sin que se le notara lo nervioso que se puso.
-        En clase nos vemos a las once y media, no faltes, tengo muchas dudas – dijo Nuria sin despedirse.
Enrique se quedó boquiabierto, Nuria llevaba una camiseta entallada de color negro y un escote que enseñaba quizás demasiado.

Las horas siguientes pasaron rápidas, y con ellas el anuncio del recreo. Nuria esperó a que toda la clase quedara vacía y esperó en el asiento del profesor. Eran las once y media y aún él no había aparecido. Nuria empezó a leer “Valquirias” de Paulo Coelho. Y pudo observar como los minutos iban pasando y Enrique no aparecía. De repente la puerta se abrió. Era él.
-       Llegas quince minutos tarde – se apresuró a decir ella.
-       Lo siento, te dije que estaba ocupado.
Nuria comenzó a preguntarle sus pequeñas dudas y pudo observar que Enrique evitaba mirarla directamente a los ojos, fue entonces cuando decidió volver a repetir lo del día anterior. Tiró el bolígrafo al suelo y este cayó justamente entre los pies de su profesor. Lo miró con una sonrisa picarona y se agachó en cogerlo. Enrique pudo observar como su alumna se agachaba para coger el bolígrafo, y no pudo evitar fijar sus ojos en aquel tanga que sobresalía de ese pantalón tan ceñido que llevaba Nuria. Y de nuevo, y sin poder evitarlo tuvo una erección. Los ojos de Nuria fueron a parar a dicha erección.
-       ¿Profesor…?
-       ¡Perdona Nuria! Es que aquí hace mucho calor y pues….
-       ¿Le gusto?
-       ¡Cómo puedes preguntarme eso! ¡Eres mi alumna por dios! – exclamó bastante nervioso mientras que los libros se le caían al suelo.
Los dos se apresuraron en recogerlos, fue entonces cuando de nuevo sus miradas volvieron a encontrarse y sin previo aviso él la beso. Nuria aún sorprendida le costó darse cuenta de lo que estaba ocurriendo. Sin dudarlo correspondió a ese beso. Nuria posó sus inocentes manos en la espalda de Enrique, fue entonces cuando la campana que anunciaba el fin del recreó sonó.
Pronto la clase se llenó. Nuria seguía sumisa en sus pensamientos, no podría creerse lo que había ocurrido en ese recreo con su profesor de lengua.
El camino a casa fue igual de monótono, Nuria seguía recordando aquel beso. Cuando llegó a casa se echó en la cama. Le gustó besar a su profesor, le gustó esa pequeña tensión que se había creado en tan solo dos días entre él y ella. Abrió el cajón de su mesita de noche y sacó un pequeño vibrador que tenía. Tiempo atrás lo compró y hasta ahora no lo había probado. Se bajó el tanga de encaje negro que llevaba y comenzó a jugar. Primero hizo que el consolador rozara todo su cuerpo. Lo fue pasando por su pecho ya desnudo y fue bajando haciendo eses hasta llegar a su pubis. Rozó con cariño su clítoris y luego se lo introdujo en la vagina. Lo cierto era que vibraba mucho, eso hacía que Nuria enloqueciera de placer, con la mano que le quedó libre decidió acariciarse el clítoris. La sensación de tanto placer la hizo ponerse aún más caliente de lo que ya lo estaba, y sin poder evitarlo, se imaginó a Enrique encima suya, se imagino como la penetraba con energía, como su pene rozaba su clítoris, notaba como el pene de Enrique estaba tan mojado, como gozaban juntos, y fue cuando tuvo un orgasmo, y otro, y otro más, hasta que saciada se quedó en la cama sin poder articular palabra, quería liarse con su profesor y lo iba a conseguir. 



Al día siguiente, Nuria se volvió a vestir y de nuevo emprendió camino hacia el instituto, esta vez, lo hizo andado. Las horas pasaron rápidas, como de costumbre y de nuevo tenían lengua y literatura a última, con Enrique. Las miradas entre los dos fueron aún más insinuantes. Fue entonces cuando Enrique salió a recoger unas fotocopias, Nuria con la excusa de ir al aseo también salió de clase.

Nuria aguardó en los aseos de chicas a que su profesor subiera las escaleras. Y allí estaba, subiendo las escaleras con muchos folios llenos de poesía barata. Nuria sin pensarlo, salió del baño y lo trajo para sí. Cerró la puerta de los aseos y comenzó a besarlo, los folios pronto cayeron al suelo. Enrique sin dudarlo la agarró fuerte y la empotró contra la puerta, comenzó a besarle por el cuello, sus manos se fueron instintivamente hacia el pecho de ella, Nuria gemía de placer, fue cuando Enrique decidió taparle la boca rogándole que se callara. Nuria miraba en el espejo la situación actual. Estaba ella y su profesor en el aseo de chicas, besándose con pasión. Fue entonces cuando la mano de esta bajó hasta encontrar su enorme pene, al agarrarlo no pudo evitar sorprenderse, tenía un tamaño considerablemente grande. Enrique no pudo evitar sonreír. Y la cogió en brazos, y la puso contra el espejo, empezó a besarla aún más. De repente  la bajó y comenzó a desabrocharle la camiseta saliendo a la luz, sus enormes pechos, comenzó a besarlos como si fuera el fin del mundo. Nuria estaba aún más caliente. De repente, tocaron a la puerta.
-       ¿Nuria estás bien? – preguntó su amiga.
-       ¡¡Sí Anabel!! ¿Llegó el profesor ya?
-       No, es raro, Enrique no suele tardar cuando va a por fotocopias, ¿Qué haces?
-       ¡Nada! – se apresuró a decir mientras que miraba a su profesor asustada por que la pillaran – Solo estoy con la regla y me quedé sin tampones, ¿podrías traerme uno?
-       Claro ahora mismo voy a por uno.
-       ¡Gracias!
Los dos se quedaron en silencio.
-       ¡Vete! – le rogó Nuria a Enrique.
Enrique cogió los folios esparcidos por el suelo y salió corriendo, no sin antes toparse con Anabel. Intercambiaron una mirada de incredulidad.
-       Vamos a clase, la fotocopiadora se estropeó y por eso tardé más.
-       Cla..claro, ahora mismo voy, necesito ir al aseo….
-       No tardes.
La cara de Anabel fue épica, entró al aseo y le entregó a su amiga el tampón, se fijo mejor en ella, tenía el pelo despeinado y la camisa descolocada, pero decidió no preguntar nada.
Las dos volvieron a clase. Allí el profesor estaba diferente, mucho más nervioso y las miradas que intercambiaban Nuria y Enrique eran de complicidad, se gustaban y querían llegar hasta el final. Cuando la clase quedó vacía Enrique observó que en su mesa, había un pequeño papelito doblado. Sin dudarlo lo abrió.

“Te espero en la biblioteca de instituto en cuanto salgas de clase. Nuria.”

Continuará...

4 comentarios:

  1. por favor sigue con la historia promete mucho

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  2. Sí todos los domingos hay relatos, así que espera hasta mañana ^^

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  3. os kereis venir a mi casa chicas¿?

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