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22 de enero de 2012

Relato erótico de la semana: La alumna y el profesor, segunda parte.






Nuria estaba en la biblioteca sentada leyendo un libro, Enrique la estaba vigilando desde la puerta, no se atrevía a entrar. Nuria levantó la vista y lo vio, sin poder evitarlo una sonrisa pícara surgió de su cara. El profesor se vio en la obligación de entrar y sentarse a su lado. Había poca gente en la biblioteca, en la hora del recreo, apenas había gente que se quedaba leyendo un libro o estudiando. 
- Hola – saludó Enrique con media sonrisa.
- ¡Hola! – susurró Nuria a su oído. – Tengo una duda de la literatura que dimos el lunes, ¿podrías echarme una mano?
- Claro – respondió en seguida Enrique.
Nuria abrió el libro por la página de literatura, y Enrique comenzó a explicarle poco a poco y con todo detalle aquella parte que ella le había pedido. Pronto notó Enrique la mano de su alumna en su entrepierna. 
- ¡Nuria! – gritó sin poder evitarlo.
- ¡¡SHHHH!! – rogaron los alumnos de su alrededor. 
Enrique miró a Nuria y esta tenía la vista aún fijada en aquel libro lleno de literatura. De nuevo, su mano comenzó a buscar algo en el pantalón de Enrique. Esta vez fue Enrique el que siguió con la lección sin parar. Nuria cada vez iba a más, Enrique la tenía grande y estaba caliente, muy caliente. Sin dudarlo un segundo, Nuria le sacó el pene y comenzó a hacerle una paja, Enrique la miró, tenía unos ojos preciosos, y su boca era un manjar para dioses, pero estaban en medio de la biblioteca y no podía besarla. Quería tumbarla en aquella enorme mesa y metérsela con fuerza, pero no podía así que disfrutó de las manos de su alumna. Ella siguió, su mano danzaba arriba y abajo por aquel erecto pene, era gorda y estaba mojada, eso hacía que Nuria se excitase aún más. De repente notó la mano de Enrique recorrer su pierna. Ella no pudo evitar mirarle directamente a los ojos y sonreír. Mantuvieron la mirada y fue cuando Enrique sin inmutarse siquiera acarició con fuerza el clítoris de esta. Nuria no pudo evitar sorprenderse, pero le gustó. Fue entonces cuando Nuria se levantó de su silla y se acomodó debajo de la mesa.
- ¡No Nuria no! – dijo el profesor nervioso – podrían vernos, vámonos a otro lado – le susurró.
Pero Nuria no respondió, sin previo aviso se metió aquel enorme pene en la boca, estaba muy mojado, tenía un sabor delicioso. Comenzó a lamerle el tronco, con sus manos le acarició los testículos. Enrique estaba demasiado cachondo y deseó que nadie se diera cuenta de lo que estaba pasando en aquella mesa. Nuria comenzó a comersela con más fuerza y de repente, notó un líquido espeso cayendo por su garganta. Salió de debajo de la mesa y siguió como si nada hubiera pasado, fue cuando Enrique la besó. Y sus manos se posaron en aquel voluminoso pecho. Tocó la campana que anunciaba el fin del recreo, Nuria se levantó junto a Enrique, intercambiaron miradas llenas de frases ocultas y cada uno fue por su lado.  




Las siguientes clases fueron eternas. Ese día Nuria hacía la tarea diaria cuando de repente, le vino a la mente aquella escena de la biblioteca. No pudo evitar que unas mariposas se posaran en su estómago. Le gustaba su profesor, y pensaba llegar hasta el final. 


El despertador sonó puntual. Siete y media de la mañana. Nuria aún con legañas, decidió ponerse sexy, sexy para su profesor. Y cogió su minifalda azul y la combino con una camiseta a rayas azules y negras. Su madre estaba dormida, por lo que pudo salir de casa sin levantar sospechas.


Al llegar al instituto, las chicas la miraban por encima del hombro, ¿por qué iba tan arreglada un día como aquel? "Es viernes y luego tengo un cumpleaños" se limitaba a decir ella. 
De nuevo, clase de lengua y literatura. Mientras que el profesor explicaba, Nuria tomaba nota con suma delicadeza, cuando el profesor comenzó a preguntar si había dudas Nuria hizo un cruce de piernas que dejó ver que no llevaba ropa interior, eso hizo que Enrique se sentara y continuara explicando la lección desde ahí. Varios alumnos salieron a la pizarra fue entonces cuando Enrique se vio en la obligación de levantarse y ayudarlos. Cuando todos se habían sentado Enrique miró a Nuria y pudo observar como esta, estaba acariciando su clítoris con la mirada fija en el profesor, a la vez, se mordía el labio. El timbre sonó lo que de nuevo anunciaba que la clase había terminado. 
Cuando todos estaban fuera Enrique llamó a Nuria. Sin intercambiar palabra alguna, comenzaron a besarse. Enrique cogió a Nuria y la empotró contra la pared, consiguió ver todo su puvis al descubierto, estaba depilada y eso lo ponía más caliente aún, comenzó a acariciarle el clítoris mientras que con la otra mano, tapaba la boca de ella. Nuria tenía los ojos cerrados pero gemía de placer. Sin previo aviso, Enrique metió sus dedos con fuerza, notó como su vagina exigía ser penetrada, y continuó. Nuria quería que le quitara la mano de la boca, pero Enrique no quiso y siguió metiendole los dedos con más fuerza, la chiquilla no podía estar más cachonda que en aquella situación. La mesa quedó mojada de fluidos de placer. Fue entonces cuando Enrique metió completamente su mano, acentuando los golpes en el punto G de ella. Nuria no quiso reprimirse y comenzó a gemir más fuerte aún. Enrique le quitó la mano de la boca y la obligó a que le gimiera en el odio. Eso hacía que se excitara aún más.
- Vamos pequeña.
- Eres un hijo de puta ¿lo sabes no profesor?
- Y tu eres una alumna mala, muy mala.
- Podrían expulsarnos por esto Enrique - conseguía decir.
- Al infierno con todo.


La echó en la mesa y comenzó a lamerle el clítoris con energía mientras que sus dedos seguían danzando en el interior de ella. Fue entonces cuando notó como su vagina se contraía y como sus latidos eran aún más rápidos. Un gran gemido anunció que había llegado al orgasmo, que se había corrido. Enrique se desabrochó el cinturón pero de repente, la puerta se abrió. 


- ¡Lo..lo siento! - se disculpó Anabel.
- Anabel, ¿qué mierda haces aquí? - preguntó nerviosa Nuria.
- ¿Qué está pasando aquí?
- ¡¡VETE!! - gritó el profesor.


Anabel sin reprochar, salió de la clase.


Pasaron dos días, Nuria dejó de ir a clase, su amiga los había pillado y tenía miedo de que la noticia fuera de boca en boca por el instituto. Pero ese día decidió ir a clase y echarle narices. En la puerta estaba ella, Anabel. Ambas se miraron con semblante serio y entraron a la vez en clase. En lengua apenas atendieron, todo el rato intercambiaban notitas entre ellas:


"¿Que te traes con Enrique?"
"Nada, ¿Por qué piensas que tenemos algo?"
"¿Quizás porque le vi como te comía todo el coño?"
"No seas burra, no fue así"
"Ya claro claro, y yo eso me lo creo, no juegues con fuego o te puedes quemar Nuria"


Nuria decidió no responder a aquella última nota. Salieron todos de clase y Enrique la llamó. 


- Tenemos que hablar, pero ahora no puede ser, ¿puedes venir esta tarde a clase?
- Claro profesor, ¿a qué hora?
- Sobre las cinco y media estaré por aquí.
- Aquí estaré, hasta luego. 


Nuria decidió vestirse aún más provocativa. Y con sus libros en la mano se dirigió hacia clase. Allí estaba su profesor borrando la pizarra. Nuria cerró la puerta y entró. Sin intercambiar palabra alguna, Nuria se lanzó hacia él. Los besos fueron intensos, calientes. Pronto Enrique empujó a Nuria hacia aquella pizarra llena de oraciones de lengua, comenzó a tocarla. Le desabrochó aquella camisa y acarició sus enormes pechos. Acto seguido, le levantó la falda y comenzó a tocarla con energía. Fue entonces cuando Enrique se sentó en la silla de profesor y Nuria se sentó encima de él. Comenzaron a besarse con más pasión aún. Nuria se apresuró en desabrocharle el pantalón a su profesor, y le sacó ese pene tan erecto y tan mojado. Y sin duda alguna, se lo introdujo en su boca. Enrique pudo ver como el carmín de sus labios quedaba en el tronco de su pene, eso le ponía aún más. La chica no paraba de subir y bajar, era bastante buena, y de vez en cuando lo miraba eso hacía que le gustara aún más. Fue cuando la cogió y la tumbó en la mesa, rapidamente, le quitó el tanga blanco que llevaba y lo tiró al suelo comenzó a lamer aquel clítoris que crecía poco a poco. Sin previo aviso, le introdujo su pene, Nuria gritó de placer. Él estaba muy caliente, y no podía parar, decidió penetrarla como si no hubiera un después, lo hizo con energía, Nuria gemía con fuerza, le gustaba mucho. De repente, Nuria se bajó de la mesa y se apoyó en ella, dejando que Enrique la penetrara por detrás. Este la cogió de las caderas mientras que su pene se introducía dentro de ella, de vez en cuando le pegaba unos azotes en el culo, ella no podía más y se corrió de placer, eso hizo que Enrique se volviera más loco aún. Entonces probó el sexo anal. Con mucho cuidado fue penetrando en el ano de Nuria, esta se quedó completamente callada, poco a poco Enrique notó como podía penetrarla por ahí también y comenzó a darle con fuerza. Nuria aprovechó para coger un pequeño vibrador que tenía, y acarició su clítoris con él. De nuevo Enrique cambió de postura, cogió a Nuria en brazos y chocaron con la pared, Nuria cabalgo en aquel pene mientras seguía acariciando su clítoris con aquel vibrador. Fue entonces cuando Enrique la bajo, la tendió en la mesa y se corrió en su pecho. Ambos se miraron con cara de complicidad. 


De repente, entro Anabel. Y se quedó mirándolos de nuevo.


- Así que no estabais haciendo nada... ¿eh?
- Te pediría que esto no saliera de aquí - rogó Enrique.
- Mmmm, mucho pides profesor, tendrías que hacerme un favor, ¿no crees?
- ¿Qué narices quieres? - preguntó Nuria mientras se vestía. 


Entonces Anabel se lanzó y besó al profesor. Nuria se quedó en blanco mirando a su compañera de clase, no se podía creer lo que había echo...


Continuará ;)









1 comentario:

  1. ALAAAA todos lo relatos bien hablados diciendo masturbarse o cosas de esas y aqui ponen PAJA, la tiene caliente

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