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13 de enero de 2012

Cuando el placer sexual se vuelve dolor


El sexo es una de las actividades más placenteras que pueden disfrutar las personas. Sin embargo, a veces puede generar sensaciones que convierten el placer en una pesadilla. 
¿Tienes dolor durante una relación sexual? Deja de ocultarlo porque ni es tu culpa, ni hay nada por lo que debas avergonzarte. A muchas personas les pasa lo mismo que a ti, así que hablemos de las causas de esas molestias y qué puedes hacer para que desaparezcan. 



Estamos acostumbrados a escuchar lo placentero que es el sexo y la importancia de tener una buena y saludable actividad sexual. Todo eso es cierto, y si tienes los cuidados necesarios para evitar las enfermedades de transmisión sexual, puedes obtener muchos beneficios para tu salud física y emocional.


Ahora bien, no todos tienen la suerte de disfrutar tanto en la intimidad. Muchas mujeres (y también algunos hombres) sienten molestias y dolor, antes, durante o después de la penetración. ¿Es esto normal? Podríamos decir que sí, al menos ocurre más seguido de lo que te imaginas y no deberías tener vergüenza de hablar sobre este tema, ni con tu pareja ni con un especialista que pueda ayudarte a determinar las causas de tu dolor y a combatirlo.
Según una encuesta nacional desarrollada por el equipo de investigación del Centro para la Promoción de la Salud Sexual en la Universidad de Indiana, en Estados Unidos, que tomó en cuenta la opinión de casi seis mil hombres y mujeres de entre 14 y 94 años de edad, durante 20 años, el número de mujeres que reconoce tener dolor durante el sexo alcanza el 30 por ciento, y el 5 por ciento de los hombres también afirma que sufre con este problema.


¿Por qué aparece el dolor justo en ese momento? Las causas de este malestar, que se conoce como "dispareunia", pueden ser variadas. Entre ellas:
- Ciertas posiciones durante el acto sexual.
- Reacción alérgica a algún método anticonceptivo, como los espermicidas o el látex del que están fabricados algunos condones, o un diafragma que no queda bien.
- Irritación genital, que puede estar producida por el uso de tampones, jabones, detergentes, duchas o productos para la higiene.
- Inflamación o infección en la zona, puede ser urinaria, vaginal o en las trompas de Falopio.
- Lesiones provocadas por el herpes, por las verrugas genitales o por otras infecciones de transmisión sexual (ITS).
- Tener relaciones sexuales demasiado pronto después de una cirugía o un parto.
- Uso de ciertos medicamentos, como algunos antidepresivos y algunos anticonceptivos.
- Resequedad vaginal o tener poca lubricación, que puede ser causada por falta de estimulación o juego previo o por cambios hormonales, en especial, después de la menopausia.
- Otras condiciones de salud como la menopausia, el prolapso uterino, útero en retroversión (una condición anatómica que hace que el útero esté un poco inclinado hacia atrás), quistes en los ovarios, una infección por herpes o la presencia de hemorroides, endometriosis, inflamación de la próstata o vaginismo (que es un espasmo involuntario de los músculos que rodean la vagina, lo que hace que ésta se cierre).
- Factores emocionales y psicológicos, por ejemplo si la persona ha sido víctima de abuso sexual o violación.
Si sientes dolor o molestias durante el acto sexual, no te quedes en silencio y dilo. Habla con tu pareja y con tu médico para solucionar el problema y recobrar la magia de tu vida sexual, afectiva y también un poco de tu autoestima.
Existen distintos tratamientos para quitar el dolor durante la penetración, que dependerán de la causa. Asimismo, hay algunas cosas que puedes empezar a practicar en la intimidad, que ayudan a resolver este problema. Entre ellas:
- Usa un lubricante. Los lubricantes solubles en agua son una buena opción si tienes irritación o sensibilidad vaginal, mientras que los de silicona tienden a durar más y ser más resbalosos que los lubricantes solubles en agua. No uses vaselina, aceite de bebé ni aceite mineral cuando usas condones, ya que pueden disolver el látex y hacer que se rompa el condón.
- Programa el tiempo para las relaciones sexuales y busca el momento en que ninguno de los dos esté cansado o ansioso.
- Habla con su pareja, dile dónde y cuándo sientes dolor y qué actividades te resultan más placenteras y cambiarlas por otras.
- Prueba actividades que no te causen dolor. Por ejemplo, si lo sientes durante el coito, pueden practicar sexo oral o masturbación mutua.
- También pueden dedicarse a actividades sensuales pero no sexuales, como el masaje.
- Para aliviar el ardor después del coito, puedes aplicarte hielo o un paquete de gel congelado envuelto en una toalla pequeña.
Si el dolor persiste, no te descuides y consúltalo con un especialista para que pueda determinar la causa y tratarla correctamente. Así evitarás problemas mayores y recobrarás el placer en la intimidad. Así que no tengas vergüenza por que tengas molestias a la hora de mantener relaciones, es normal tenerlas, sobre todo las primeras veces. Espero que tengáis en cuenta los consejos que os doy. Muchas gracias por leernos ¡feliz viernes!

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