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3 de noviembre de 2011

¿El tamaño importa?

Es un pregunta que todos os habéis hecho una vez. Es más, es una de las preocupaciones que más ronda por vuestra cabeza, hombres del mundo. Está claro que hay cosas que todo el mundo ha hecho (menos vosotros, claro ¬¬) como mirar al que hay orinando al lado, o mirarle la entrepierna a un compañero de equipo en los vestuarios. Más que nada para cotejar y contrastar. Pues bien, me veo en la obligación de ser sincera, aunque cruel: chicos, el tamaño importa. Pero claro, esto tiene matices. Es como todo. La altura importa para jugar a baloncesto, pero no para escribir libros, por ejemplo. Así que, vamos desgajando, poniéndole matices y colores para pintar un bonito cuadro.


¿El tamaño importa a la hora del coito?

Sí, definitiva y rotundamente sí.
 Está claro que una penetración más profunda proporcionará más placer que una penetración superficial. Pero, ¿qué pasa? Que importa, porque tan malo es lo mucho como lo poco. Vamos, que incluso es preferible no llegar a pasarse. Me explico. Una penetración muy profunda puede provocar dolor (y un dolor bastante intenso) al chocar el pene con el cervix (con el principio del cuello del útero). Eso no puede hacerlo un pene pequeño.

Pero lo que realmente importa de un pene, más incluso que su longitud, es su grosor. Un pene grueso estimula más puntos de la vagina, provocando más placer. Eso sin olvidar la importancia del clítoris, ¿eh?


 ¿El tamaño importa a la hora de mantener una relación sexual?

Igual de rotundamente que antes: no. 
Primero quiero aclarar que no me gusta nada esa expresión que distingue las relaciones sexuales entre completas y no completas. ¿Qué pasa, que una relacion sin coito no está completa? Bah. Tonterías. En fin, que a la hora de mantener una relación sexual el tamaño del pene pasa a un segundo plano, porque, como debéis saber, la relación sexual no se reduce al coito. Asique, las manos, la lengua, y cualquier parte del cuerpo que se os ocurra, puede ser un órgano sexual a excitar o excitador.

¿El tamaño importa a la hora de mantener una relación sentimental? (Es decir, ¿me dejará mi novio/a si no doy la talla?
Pues hombre, chico, me imagino que no. Si te deja por eso quizá tenga algunas razones más. Ya no me extrañaría tanto que te dejase porque eres un torpe en la cama, pero eso, cariño, no puedes excusarlo con una deficiencia física. 
Dejo abierto el debate que abre esta pregunta (y podeis comentar, ¿eh?, no tengáis miedo, no muerdo)...¿Hasta qué punto es importante el sexo en una relación sentimental? Y sed sinceros, no me vengais con moñadas, que nos conocemos y no hemos nacido ayer.


En fin, queridos, que acomplejarse por esto es una tontería. El tamaño del falo no indica nada, y, como los ciegos desarrollan el oído, vosotros podeis desarrollar otras habilidades sexuales si el tamaño no acompaña. Aunque, a decir verdad, la mayoría de veces es más una neura vuestra que un problema real. A la hora de la verdad, lo que tengáis será suficiente.

"La grandeza no se mide en centímetros sino en hazañas"


2 comentarios:

  1. Pues ya rompo yo el hielo en esta entrada. Aparte de que esta de muerte, dire a la pregunta planteada por Ana, que a mi parecer el sexo puede rondar entre un 55% al 75% de una relación, doy tan amplio margen porque cada relación es un mundo y no podemos meterlas todas en el mismo saco.

    Un saludo y sigue escribiendo.

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  2. Las dimensiones del pene pueden tener una importancia estética, aunque si, desde el punto de vista físico, cualquier pene puede satisfacer a una mujer. Además hay vulvas que son más dilatadas y tienen mayores dimensiones. Según mi punto de vista pues, las dimensiones tienen su importancia, pero es sólo una importancia relativa.

    He oído hablar sin embargo de ejercicios que permiten, mediante un entrenamiento físico, agrandar el pene. Yo aún no he decidido probar uno, pero entre los varios sitios que proponen el método, el mejor me ha parecido éste:

    www.pene-sano.com

    Ya que es el único sitio de los que he visto que se expresa con un lenguaje profesional, que no promete milagros y que admite abiertamente que el método no está reconocido por la medicina y que no debe ser confundido con una terapia média, sino es un simple entrenamiento.

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